Traición · Historia

El millonario que intentó silenciarme en la oficina descubrió nuestro secreto mejor guardado

El millonario que intentó silenciarme en la oficina descubrió nuestro secreto mejor guardado — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Ricardo intentó silenciar a Elena destruyendo las pruebas de su fraude millonario en Madrid, no esperaba que Joanna arriesgara su vida para salvarla en una noche llena de traición.

La trampa digital y el regreso al peligro

Joanna ayudó a Elena a ponerse de pie rápidamente, usando un pañuelo para presionar la herida abierta en su frente. Ricardo se quejaba en el suelo, tratando de recuperar el aire tras el brutal golpe en el pecho. Sin perder un segundo, las dos mujeres salieron apresuradamente del despacho, bajando por las escaleras de emergencia para evitar ser interceptadas por la seguridad del edificio, que respondía directamente a las órdenes de Ricardo.

Una vez a salvo en el apartamento de Joanna, la realidad de la situación las golpeó con fuerza. Mientras limpiaban las heridas de Elena, esta recordó las últimas palabras que Ricardo había gritado antes de que escaparan. Él había falsificado la firma digital de Elena en cada uno de los contratos de desvío de fondos. Ante los ojos de la ley, Elena aparecía como la mente maestra detrás del millonario fraude.

El millonario que intentó silenciarme en la oficina descubrió nuestro secreto mejor guardado
—Tiene los registros originales de acceso en la caja fuerte de su despacho —explicó Joanna, con la mirada encendida por la determinación—. Es la única forma de demostrar que suplantó tu identidad. Si no conseguimos esos discos duros antes de que amanezca, la policía te arrestará a ti.

A pesar del miedo y del dolor físico, Elena supo que no tenía otra opción. Regresaron al rascacielos al amparo de la madrugada, moviéndose como sombras por los pasillos que también conocían. Joanna logró descifrar el código de seguridad de la caja fuerte oculta tras el cuadro de la oficina. Pero en el instante en que la puerta de acero se abrió y recuperaron la carpeta de cuero con las pruebas, las luces se encendieron de golpe.

Ricardo estaba allí, bloqueando la salida con un arma de fuego en la mano y flanqueado por dos guardias de seguridad armados. La trampa se había cerrado sobre ellas.

La trampa se había cerrado sobre ellas.