El tatuaje de mi muñeca reveló el secreto más oscuro del juez más poderoso
Anteriormente: Cuando Elena se apuntó a la galería de tiro, solo buscaba perfeccionar su puntería. Pero la marca en su muñeca desataría una tormenta del pasado que un poderoso juez intentó enterrar hace años.
El despacho de las mentiras
Al día siguiente, Elena fue conducida al imponente despacho privado del juez Alarcón en el centro de Madrid. El olor a madera noble y a libros antiguos no lograba camuflar la tensión casi física que dominaba la estancia. Tomás estaba de pie junto al ventanal, con las manos temblorosas entrelazadas a la espalda. Cuando la puerta se cerró, se giró con una furia contenida en los ojos.
—¿Quién eres realmente y por qué llevas ese tatuaje? —exigió el juez, golpeando su escritorio con un viejo expediente médico—. Esa marca pertenecía a una mujer que murió en prisión hace veinticinco años. Una criminal que intentó destruir mi carrera.
Elena se acercó lentamente, sin mostrar un ápice de temor ante el hombre más poderoso del sistema judicial. Se quitó los guantes y apoyó las manos sobre la mesa, dejando la estrella negra a la vista de su enemigo.

—Esa mujer era mi madre, Tomás. Y no murió en prisión por ser una criminal, sino porque tú manipulaste las pruebas para ocultar tu red de prevaricación y desvío de fondos públicos —declaró Elena con una voz que cortaba como el hielo.
El juez soltó una carcajada nerviosa, intentando recuperar el control. Amenazó con destruirla, asegurando que sus influencias en la policía nacional la harían desaparecer antes del amanecer. Sin embargo, Elena mantuvo la calma y le mostró una grabación en tiempo real que ya estaba en manos de la fiscalía anticorrupción. El pánico volvió a apoderarse de Tomás, quien, acorralado, abrió un compartimento secreto de su escritorio y sacó una vieja fotografía en blanco y negro.
—¿Crees que tu madre era una santa? —siseó Tomás, arrojando la imagen sobre la mesa—. Mira esto, Elena. Mira a quién apunta con un arma en la cabeza. Ella asesinó a mi hermano. Tu venganza está basada en una mentira.
Elena sintió un frío helado recorrer su espalda al observar la fotografía. Su madre, con la misma marca en la muñeca, apuntaba con frialdad a un hombre de rodillas en un callejón oscuro.
”Su madre, con la misma marca en la muñeca, apuntaba con frialdad a un hombre de rodillas en un callejón oscuro.