Traición · Historia

La traición de su prometida ocultaba el secreto más grande de su vida

La traición de su prometida ocultaba el secreto más grande de su vida — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Cuando Sara descubrió que la prometida de su jefe planeaba envenenarlo, tomó una decisión desesperada que desenterró un secreto familiar guardado por más de veinte años.

El nido de víboras al descubierto

El silencio que siguió a la revelación en el comedor fue tan pesado que se podía escuchar el tintineo de los candelabros de plata. Don Alejandro miró la pantalla del teléfono con una fijeza dolorosa. En el video de alta definición, se veía claramente a Leonor deslizando una ampolla de su bolso de diseñador y vaciando su contenido en el decantador de cristal tallado. El rostro del anciano pasó de la confusión a una profunda y devastadora tristeza. El amor de su vida, la mujer que prometía llenar el vacío de su vejez, había intentado asesinarlo en su propia mesa.

Leonor, al verse expuesta sin escapatoria, dejó caer su máscara de inocencia. Su rostro se contorsionó en una expresión de pura maldad y su risa fría resonó en el comedor, rompiendo la tensión.

La traición de su prometida ocultaba el secreto más grande de su vida
—¿Y qué vas a hacer al respecto, viejo estúpido? —siseó Leonor, cruzando los brazos con total arrogancia—. ¿Lmar a la policía? Adelante. Pero debes saber que esta tarde firmaste los documentos de fideicomiso. Legalmente, la mitad de tus empresas y de esta mansión ya están a mi nombre. Si voy a la cárcel, me llevaré la mitad de tu imperio conmigo.

Antes de que Don Alejandro pudiera procesar la magnitud de la estafa, la gran puerta doble del comedor se abrió de golpe. Para sorpresa de todos, Julián, el único hijo de Don Alejandro, entró en la sala con una sonrisa de complicidad y se colocó al lado de Leonor.

—Hola, papá —dijo Julián con desprecio—. Leonor tiene razón. Todo este imperio que construiste a costa de mi felicidad ahora nos pertenece. No intentes jugar al héroe, porque si nos denuncias, destruiremos el valor de las acciones antes de que amanezca.

Don Alejandro se llevó la mano al pecho, sintiendo una punzada de dolor real ante la traición de su propio hijo. El mundo que había construido con tanto esfuerzo se desmoronaba ante sus ojos, atrapado entre una asesina y su propio heredero.

El mundo que había construido con tanto esfuerzo se desmoronaba ante sus ojos, atrapado entre una asesina y su propio heredero.