Un niño indefenso entró a mi restaurante suplicando ayuda contra un hombre poderoso
Anteriormente: Cuando el pequeño Lucas entró corriendo a nuestro refugio esa noche lluviosa, no imaginábamos que el monstruo del que huía de verdad controlaba a toda la ciudad.
La sombra del perseguidor
El pequeño, que dijo llamarse Lucas, apenas tuvo tiempo de sentarse y tomar un sorbo de chocolate caliente cuando unos potentes faros iluminaron el estacionamiento. Un elegante y costoso automóvil negro se detuvo derrapando sobre el asfalto mojado. De la parte trasera descendió Hugo, un influyente y temido empresario de la región, acompañado por dos guardaespaldas de aspecto intimidante. La atmósfera dentro del restaurante se volvió gélida en un instante.
Hugo entró al local con paso firme, descalificando el lugar con una mirada de desprecio. Al ver a Lucas escondido detrás de la imponente figura de Mateo, una sonrisa cínica se dibujó en su rostro. Avanzó hacia la mesa y arrojó un fajo de billetes sobre la superficie de acero.

—Ese niño viene conmigo. Olvidemos este pequeño malentendido y tomen esto por las molestias, caballeros —dijo Hugo con un tono que no admitía réplicas.
Tomás, el más joven y corpulento de los tres amigos, se puso de pie lentamente, bloqueando el paso de los guardaespaldas con su imponente presencia. Mateo permaneció sentado, manteniendo una calma que ponía nervioso al mismísimo Hugo.
—El chico se queda aquí hasta que nos diga por qué te tiene tanto miedo —declaró Mateo con voz de acero.
La amabilidad fingida de Hugo se desvaneció por completo. Dio un paso al frente, mostrando una faceta despiadada.
—No saben con quién se están metiendo. Soy su tutor legal tras la muerte de su madre. Si tengo que usar la fuerza para recuperarlo, lo haré sin dudarlo —amenazó Hugo, mientras sus hombres se llevaban las manos al interior de sus chaquetas.
En ese instante de máxima tensión, Lucas tiró de la manga de la chaqueta de Mateo y le susurró al oído con voz rota:
—Él no es mi tutor... él obligó a mi mamá a firmar unos papeles antes de envenenarla. Tengo el frasco y los documentos reales en mi mochila. Por eso quiere matarme.
”Tengo el frasco y los documentos reales en mi mochila. Por eso quiere matarme.