Una presa indefensa es humillada, pero una aliada inesperada cambia su destino.
Anteriormente: Emma pensó que no sobreviviría a su primer mes en prisión bajo el acoso de Rebeca. Sin embargo, cuando todo parecía perdido, una misteriosa protectora decidió arriesgarlo todo por ella.
Secretos en la oscuridad
El eco de las alarmas aún resonaba en la cabeza de Emma cuando fue trasladada a la enfermería para curar sus heridas. A pesar del dolor físico, su mente estaba ocupada por la imagen de Amalia enfrentándose a la temible Rebeca. Tras ser dada de alta, Emma fue conducida de vuelta a su celda, pero el ambiente en el módulo de máxima seguridad se había vuelto notablemente más denso. Las reclusas la miraban con una mezcla de respeto y temor, sabiendo que ahora estaba bajo la protección de una de las mujeres más peligrosas y respetadas del recinto.
La oportunidad de hablar con su salvadora llegó al día siguiente, durante el turno de trabajo en la lavandería industrial. Amalia se encontraba doblando sábanas en un rincón apartado, con un hematoma visible en el pómulo izquierdo pero manteniendo su habitual postura erguida y desafiante. Emma se acercó con cautela, temerosa de molestarla.

—Gracias por lo de ayer —susurró Emma, con la voz temblorosa—. Nadie se había arriesgado así por mí.
Amalia detuvo su labor y la miró fijamente con sus ojos oscuros, desprovistos de cualquier rastro de calidez.
—No te equivoques, Emma —respondió Amalia en voz baja—. No lo hice por caridad. Lo hice porque sé perfectamente quién eres, y sobre todo, sé quién es el hombre que te encerró aquí.
El corazón de Emma dio un vuelco. Amalia procedió a revelarle una verdad devastadora: el exmarido de Emma, el influyente empresario que la había incriminado en el fraude financiero para salvar su propio pellejo, era el mismo hombre que años atrás había destruido la carrera y la familia de Amalia, enviándola a prisión mediante pruebas falsificadas. Sin embargo, la revelación se vio interrumpida cuando una de las secuaces de Rebeca apareció en el umbral, con una mirada que prometía una venganza inminente.
”Sin embargo, la revelación se vio interrumpida cuando una de las secuaces de Rebeca apareció en el umbral, con una mirada que prometía un…