El arrogante heredero que me humilló descubrió mi verdadera identidad de la peor manera
Anteriormente: Martín pensó que yo era solo una empleada de limpieza insignificante. Pero cuando apreté el gatillo y mostré la tarjeta negra, su imperio de mentiras comenzó a derrumbarse por completo.
El precio de la verdad
Olivia caminó a paso rápido por los pasillos alfombrados del edificio principal, dirigiéndose directamente a la oficina de la dirección. La tarjeta magnética negra que llevaba en la mano no era un simple pase VIP; era la llave de acceso al servidor central donde la familia de Martín ocultaba las pruebas de su mayor delito. Tres años atrás, el padre de Olivia había sido despojado de su legado mediante firmas falsificadas y amenazas constantes que lo llevaron a una muerte prematura. Hoy, la verdad saldría a la luz.
Deslizó la tarjeta por el lector y la pesada puerta de madera de roble se abrió con un chasquido. Olivia encendió el terminal de la computadora e introdujo la unidad de memoria que llevaba oculta. Los dedos le temblaban de adrenalina mientras iniciaba la descarga de los registros financieros modificados. La barra de progreso comenzó a avanzar lentamente, demasiado lentamente para su gusto.

De repente, el sonido de pasos apresurados y gritos rompió el silencio del pasillo. La puerta de la oficina se abrió de golpe, golpeando la pared. Martín entró con el rostro desfigurado por la rabia, seguido de cerca por tres corpulentos guardias de seguridad armados. Al ver a Olivia frente a la computadora, sus ojos se llenaron de una furia asesina.
—¡Apartate de ahí, maldita muerta de hambre! —rugió Martín, dando un paso al frente—. ¿Crees que puedes entrar aquí y robarme? No tienes idea de con quién te estás metiendo.
Olivia no se movió. Bloqueó la pantalla con su cuerpo, ganando valiosos segundos mientras la transferencia de datos alcanzaba el sesenta por ciento. Sabía que un solo paso en falso podría costarle la vida, pero el recuerdo de su padre le daba la fuerza necesaria para sostener la mirada del hombre que lo había destruido todo.
”Sabía que un solo paso en falso podría costarle la vida, pero el recuerdo de su padre le daba la fuerza necesaria para sostener la mirada…