Una injusticia tras las rejas desata una venganza que nadie vio venir
El patio de los secretos
El sol de la tarde caia como plomo sobre el patio de cemento del penal de San Guillermo. El aire, denso y cargado de tension, apenas permitia respirar a las internas que buscaban un rincon de sombra junto a los altos muros coronados de alambre de espino. Junia, una joven de complexion delgada y mirada melancolica, caminaba lentamente con los brazos cruzados, intentando pasar desapercibida como lo habia hecho durante los ultimos dos anos de su injusta condena.
De repente, una sombra imponente se interpuso en su camino. Beatriz, una reclusa robusta de larga cabellera rubia y ojos implacables, avanzo con paso firme y, sin mediar palabra, embistio a Junia con el hombro. El impacto fue seco y brutal. Junia perdio el equilibrio y cayo pesadamente sobre el aspero suelo de concreto, raspandose las palmas de las manos.

—Mira por donde vas la proxima vez —escupio Beatriz, mirandola desde arriba con una sonrisa gelida y desafiante.
Antes de que Junia pudiera procesar la agresion, una voz firme corto el murmullo del patio. Stella, vestida con su habitual ropa deportiva gris, dio un paso al frente con el rostro serio y los puños apretados.
—No se cruzo en tu camino. Lo hiciste a proposito —sentencio Stella, desafiando la autoridad no escrita de Beatriz en el modulo.
Beatriz solo solto una carcajada burlona y se alejo, dejando claro que ella mandaba alli. Pero la humillacion no quedaria impune. Horas mas tarde, en el comedor iluminado por parpadeantes tubos fluorescentes, el destino de ambas se cruzo de nuevo. Junia, con el dolor fisico transformado en pura rabia acumulada, vio a Beatriz reirse en una mesa. Sin pensarlo, se abalanzo sobre ella, derribandola contra el suelo humedo y resbaladizo. Los golpes llovieron en un estallido de furia contenida, hasta que los guardias intervinieron, dejando a Junia de pie, magullada pero con una mirada de acero que nadie le conocia.
”Los golpes llovieron en un estallido de furia contenida, hasta que los guardias intervinieron, dejando a Junia de pie, magullada pero con…