Acorralados en la nieve: el secreto de mi hermano que desató una cacería familiar
Anteriormente: Un frío callejón de Burgos se convirtió en el escenario de una pesadilla cuando mi hermano Lucas descubrió una verdad que poderosos enemigos querían enterrar para siempre a cualquier precio.
La verdad oculta tras la persecución
Nora se puso en pie como pudo, ignorando el dolor punzante en sus rodillas. Corrió hacia el callejón, interponiéndose valientemente entre los matones y su hermano pequeño. Lucas, al verla, se aferró a su brazo como si fuera su única tabla de salvación en medio del océano congelado. El viento soplaba con más fuerza, levantando copos de nieve que golpeaban sus rostros.
—Déjalo en paz, Morgana —dijo Nora, intentando infundir en su voz una firmeza que no sentía—. Él no tiene nada que ver con vuestros negocios. Es solo un crío.
Morgana se detuvo a escasos metros, observándolos con una sonrisa gélida que resultaba más aterradora que cualquier amenaza física. Se metió las manos en los bolsillos de su cazadora de cuero y exhaló un suspiro de desdén. Sus hombres se posicionaron a ambos lados, cerrando cualquier posible vía de escape.

—No seas ingenua, Nora —respondió Morgana, dando un paso adelante—. Tu hermano pequeño ha estado husmeando donde no debía. Ese maletín que sacó de la oficina de vuestro tío no contiene simples papeles de contabilidad. Contiene el testamento original de vuestro padre y las pruebas de que vuestro querido tío lo estafó antes de morir.
El corazón de Nora dio un vuelco. Sabía que su tío era un hombre poderoso y manipulador, pero nunca imaginó que su codicia hubiera llegado al extremo de robar la herencia legítima de sus propios sobrinos tras la muerte de su padre. Lucas asintió con la cabeza, sollozando en silencio.
—Es verdad, Nora... —susurró el chico—. Papá nos lo dejó todo a nosotros, pero el tío falsificó las firmas para quedarse con las tierras y la empresa familiar. Lo descubrí todo en el archivo privado.
Morgana extendió la mano, esperando que le entregaran los documentos que Lucas guardaba celosamente bajo su chaqueta deportiva.
—Entregadme los papeles ahora mismo y quizás vuestro tío sea benevolente. Si no lo hacéis, me temo que ninguno de los dos saldrá de este callejón con vida. Tenéis diez segundos para decidir el destino de vuestra familia.
”Tenéis diez segundos para decidir el destino de vuestra familia.