El misterioso hombre que me defendió del matón del instituto ocultaba un secreto
Anteriormente: Cuando Lucas me empujó contra el suelo frío del instituto, pensé que nadie me ayudaría. Pero entonces apareció Agustín, un hombre misterioso dispuesto a enfrentarse a todo por protegerme.
El regreso de los fantasmas del pasado
El desafío directo de Agustín dejó a Lucas sin habla por unos instantes. La rabia tiñó las mejillas del joven, quien intentó empujar al conserje sin éxito. Antes de que la situación degenerase en una pelea física, una voz autoritaria rompió el murmullo de los estudiantes. Fernando, el director del instituto, caminaba a toda prisa hacia ellos, con el rostro desencajado por la indignación.
«¡Agustín! ¡Suelte a ese alumno inmediatamente! ¡Está usted despedido! No toleraré que el personal de mantenimiento amenace a nuestros estudiantes», gritó el director, colocándose al lado de su sobrino.
Lucas sonrió con triunfo, creyendo que su posición de privilegio lo había salvado una vez más. Sin embargo, la reacción de Agustín no fue la de un empleado sumiso que teme perder su puesto. Con una parsimonia que desconcertó a todos, el hombre se llevó la mano a la cabeza y se quitó la gorra marrón, dejando al descubierto su rostro por completo bajo la fría luz del atardecer.

Al ver sus ojos y las facciones de su rostro sin la sombra de la visera, el director Fernando se detuvo en seco. La arrogancia desapareció de sus ojos en un milisegundo, siendo reemplazada por un pánico tan absoluto que pareció perder el aliento. Sus labios temblaron y dio un paso atrás, como si estuviera viendo a un fantasma del pasado.
«¿Agustín...? ¿De verdad eres tú? No puede ser... Tú estabas...», tartamudeó el director, con la voz quebrada por el miedo.
Agustín sonrió con amargura. La verdad oculta durante quince años comenzaba a desmoronarse en ese mismo instante. Resultaba que Agustín no era un simple desconocido; era el hermano mayor de Fernando. Años atrás, Agustín había asumido la culpa de un grave delito financiero cometido por Fernando para evitar que este fuera a prisión y arruinara su prometedora carrera académica. El trato era que Fernando cuidaría de la familia de Agustín, pero en lugar de eso, Fernando lo desterró, robó su parte de la herencia y lo dejó en la absoluta miseria, borrando todo rastro de su existencia.
”El trato era que Fernando cuidaría de la familia de Agustín, pero en lugar de eso, Fernando lo desterró, robó su parte de la herencia y l…