El príncipe marcado por la bestia y el secreto oculto del rey
Anteriormente: Arrojado a la arena del coliseo para morir frente a una bestia implacable, un joven revela una cicatriz del pasado que desatará el mayor secreto de la corona de Castilla.
La verdad escrita en la piel
A una señal desesperada del rey Guillermo, la guardia real intervino de inmediato, interponiendo sus escudos entre el joven Cristian y la monstruosa criatura, que fue sometida y devuelta a las sombras de los fosos. Un silencio sepulcral se apoderó del coliseo mientras los soldados escoltaban al prisionero hacia la tribuna real. Octavius, cuyo rostro había perdido todo rastro de color, se apresuró a interponerse entre el monarca y el muchacho.
Majestad, os ruego que no os dejéis engañar por las artimañas de este traidor. Es solo un esclavo que busca salvar su miserable vida con trucos baratos.
Sin embargo, el rey Guillermo ignoró las palabras de su consejero. Con pasos lentos y vacilantes, descendió las escaleras del palco hasta quedar frente a Cristian. Con dedos temblorosos, el soberano apartó los restos de la tela para examinar de cerca la marca en la piel del joven. Era la misma cicatriz con forma de dragón que su primogénito había recibido en su infancia, antes de desaparecer misteriosamente durante una noche de traición y fuego en el palacio real.

Cristian, manteniendo la compostura a pesar del peligro, metió la mano en el forro de su bota rota y extrajo un viejo medallón de plata que su padre adoptivo, un humilde herrero, le había entregado en su lecho de muerte. Al ver el blasón real grabado en el metal desgastado, el rey ahogó un sollozo. La verdad era innegable: el heredero al trono de Castilla estaba vivo.
Al verse descubierto y sabiendo que las investigaciones revelarían que él mismo había ordenado el secuestro del infante hace dos décadas para asegurar su camino al poder, Octavius perdió la cabeza. En un acto de pura desesperación, desenvainó su espada y arremetió contra Cristian, dispuesto a silenciar la verdad para siempre en un último y sangriento asalto ante la mirada atónita de la corte.
”En un acto de pura desesperación, desenvainó su espada y arremetió contra Cristian, dispuesto a silenciar la verdad para siempre en un úl…