Mi hermana iba a ser enterrada viva, pero un jarrón de metal lo cambió todo
Anteriormente: Durante el velorio de su hermana Emma, Lucía escucha un llanto dentro del ataúd. Desesperada, rompe la tapa de madera ante la mirada aterrorizada de su familia, desenterrando una verdad escalofriante.
La conspiración médica
La llegada de la ambulancia desató el caos en el tanatorio. Emma fue trasladada de urgencia al hospital clínico, donde los médicos de guardia trabajaron contra reloj para estabilizar sus signos vitales. El diagnóstico inicial dejó a todos en shock: no se trataba de un milagro médico, sino de un caso de catalepsia inducida químicamente. Alguien le había administrado una dosis precisa de un potente bloqueador neuromuscular que imitaba la muerte cerebral y cardíaca a la perfección.
Lucía no se apartó de la sala de espera, vigilando cada movimiento de David. El joven viudo parecía más aterrorizado por la supervivencia de su esposa que por su estado de salud. Insistía obsesivamente en trasladar a Emma a una clínica privada controlada por su familia, alegando que allí recibiría una mejor atención.

—Debemos sacarla de aquí, Lucía. Los médicos de este hospital público no saben lo que hacen —presionó David, visiblemente nervioso mientras jugueteaba con las llaves de su coche.
Sospechando de su actitud, Lucía aprovechó un momento en que David fue al baño para revisar el abrigo que había dejado sobre la silla. Sus dedos temblorosos palparon un pequeño objeto cilíndrico en el bolsillo interior. Al sacarlo, descubrió un vial de vidrio vacío con restos de una sustancia etiquetada como toxina paralizante, de uso estrictamente restringido.
Antes de que pudiera reaccionar, una mano de hierro le apretó el brazo. David había regresado, con el rostro desfigurado por una frialdad asesina que nunca antes había mostrado.
—Si dices una sola palabra de esto a la policía, me aseguraré de que Emma no pase de esta noche. Tengo un contacto dentro que puede apagar su soporte vital con un solo clic —susurró David, acorralándola contra la pared del pasillo vacío.
Lucía sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies, atrapada en una red de codicia y peligro mortal.
”Tengo un contacto dentro que puede apagar su soporte vital con un solo clic —susurró David, acorralándola contra la pared del pasillo vac…