Segundas oportunidades · Historia

Mi hermano regresó del pasado para defenderme del matón más peligroso del instituto

Mi hermano regresó del pasado para defenderme del matón más peligroso del instituto — Parte 1
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Un reencuentro bajo la lluvia

El frío de la tarde otoñal calaba hasta los huesos en el aparcamiento del Instituto Los Sauces, en las afueras de Madrid. El asfalto, cubierto por una fina capa de agua de lluvia, reflejaba el gris plomizo de un cielo amenazante. Olivia, una joven de diecisiete años con una sencilla coleta oscura, se encontraba de rodillas, tratando desesperadamente de recoger sus libros empapados antes de que la tinta terminara de correrse. A su alrededor, un grupo de estudiantes observaba en silencio, algunos con indiferencia y otros con una sonrisa cómplice.

Frente a ella, con una postura arrogante y los brazos cruzados, se alzaba Gael. El chico, conocido por ser el hijo de uno de los hombres más influyentes de la provincia, vestía su llamativa chaqueta deportiva de color rojo oscuro con el escudo dorado del instituto. Acababa de empujar a Olivia de un manotazo, arrojando sus pertenencias al suelo en un acto de pura crueldad gratuita. «A ver si así aprendes a mirar por dónde caminas, muerta de hambre», escupió Gael con desprecio, deleitándose con la humillación de la joven.

Mi hermano regresó del pasado para defenderme del matón más peligroso del instituto

Olivia contenía las lágrimas, tragándose el orgullo mientras sus manos temblorosas se llenaban de barro. Nadie en el instituto se atrevía a contrariar a Gael; su familia financiaba la mitad de las instalaciones y su poder era absoluto. Sin embargo, la tensa escena fue interrumpida por unos pasos firmes que resonaron sobre los charcos de agua.

Un hombre alto, con una incipiente barba de varios días, una gorra marrón claro y una sudadera gris oscuro, se abrió paso entre la multitud de curiosos. Era Hugo, el hermano mayor de Olivia, quien acababa de regresar al pueblo tras años de ausencia. Al ver a su hermana humillada de aquella manera, la sangre le hirvió en las venas. Sin pensarlo dos veces, se interpuso entre Gael y la muchacha, clavando sus ojos oscuros en el acosador.

«¿Te crees muy duro? Métete con alguien que pueda plantarte cara», sentenció Hugo con una voz gélida que heló el ambiente.

Métete con alguien que pueda plantarte cara», sentenció Hugo con una voz gélida que heló el ambiente.