La anciana que me traicionó en prisión resultó ser mi única salvación
Una trampa en el patio de Cruz del Sur
El aire en el patio de la prisión de Cruz del Sur era denso, impregnado de una tensión que se podía cortar con un cuchillo. Las nubes grises tapaban el sol de Madrid, arrojando una luz fría sobre el hormigón agrietado y la canasta de baloncesto oxidada. Jara caminaba con paso firme, intentando ignorar las miradas hostiles de las demás reclusas. Su chándal gris, desgastado por el tiempo, no lograba ocultar la determinación en su mirada. Sin embargo, en un lugar como este, la debilidad se castiga, pero la fuerza se envidia.
A pocos metros de distancia, Begoña, una reclusa corpulenta y de mirada retorcida, sostenía un balón de baloncesto viejo entre sus manos sucias. Sus ojos claros brillaban con una malicia indiscutible mientras observaba a Jara acercarse. No era un secreto que Begoña buscaba cualquier excusa para doblegar a la recién llegada. Cuando Jara pasó por su lado, Begoña alzó el balón, lista para lanzárselo directamente a la cabeza en un ataque traicionero.

Fue en ese milisegundo de distracción cuando Clara, una anciana de cabellos plateados que solía pasar desapercibida con una pala de mantenimiento en la mano, dio un paso al frente. Con un movimiento rápido y deliberado, Clara interpuso la pala entre las piernas de Jara, haciendola tropezar de manera violenta contra el suelo de cemento.
—¡Buena parada, chica! —bramó Begoña con una carcajada ronca que resonó en todo el patio.
Pero la burla duró poco. Antes de que Begoña pudiera abalanzarse sobre la joven indefensa, Clara se interpuso con una valentía inusitada, empujando a la gigante hacia atrás con firmeza.
—¡No le hagas eso! —gritó la anciana, desafiando a la matona de la prisión.
Jara, arrodillada en el suelo con las manos raspadas, sintió una oleada de furia recorrer su cuerpo. Con una mirada asesina fija en su agresora, se levantó en un parpadeo. Cuando Begoña intentó golpearla, Jara esquivó el puñetazo con agilidad asombrosa. Con una técnica impecable, conectó una serie de golpes rápidos en el torso de Begoña y, con un gancho final a la barbilla, mandó a la gigante al suelo, dejándola completamente fuera de combate.
”Con una técnica impecable, conectó una serie de golpes rápidos en el torso de Begoña y, con un gancho final a la barbilla, mandó a la gig…