Venganza · Ficción breve

La humillación de ser su mesa humana desató mi venganza más fría y destructiva

La humillación de ser su mesa humana desató mi venganza más fría y destructiva — Parte 1
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La noche de la peor humillación

La biblioteca de la mansión de Alejandro siempre había sido un lugar de decisiones frías, pero aquella noche se convirtió en el escenario de mi mayor humillación. Lucía, vestida con un elegante pero incómodo vestido de cóctel color beige, sentía cómo el frío del suelo de mármol atravesaba la fina alfombra persa. A su alrededor, la risa de su esposo y sus socios comerciales resonaba como un eco siniestro.

—Mantente firme, Lucía. Un buen negocio requiere sacrificios, y tú vas a ser nuestro soporte esta noche —dijo Alejandro, colocando con desprecio una pesada tabla de madera de roble sobre la espalda de su esposa.

La humillación de ser su mesa humana desató mi venganza más fría y destructiva

El dolor físico de sostener la tabla no era nada comparado con la vergüenza. Dos de los hombres más influyentes de la ciudad, ebrios de poder y vino, apoyaron sus copas de cristal sobre la espalda de Lucía. Para empeorar la situación, uno de ellos presionó con su bota de cuero sobre la madera, obligándola a hundirse casi por completo contra el suelo.

—¡Mírenla! Es más sumisa de lo que pensaba. Esto es lo que pasa cuando sabes quién tiene el control —se burló Alejandro, desatando las carcajadas de sus socios.

Pero el límite de la resistencia humana tiene un fin. En un instante de absoluta claridad, la tristeza de Lucía se transformó en una furia volcánica. Con un grito ensordecedor que heló la sangre de los presentes, se levantó con violencia, lanzando la tabla, las copas y las costosas botellas por los aires. El vino tinto salpicó los trajes de sastre de los hombres mientras caían al suelo cubiertos de vidrios rotos. Sin mirar atrás, Lucía huyó hacia la tormenta, jurando que pagarían por cada lágrima derramada.

Sin mirar atrás, Lucía huyó hacia la tormenta, jurando que pagarían por cada lágrima derramada.