Traición · Historia

La obsesión de su ex casi destruye mi embarazo, pero el destino hizo justicia

La obsesión de su ex casi destruye mi embarazo, pero el destino hizo justicia — Parte 2
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Anteriormente: Elena pensaba que su embarazo transcurriría en paz, hasta que la ex de su esposo la acorraló en el hospital. Una agresión despiadada desataría secretos familiares que cambiarían sus vidas para siempre.

El chantaje de la familia rival

Tras la detención de Valeria, fui trasladada de urgencia a la sala de observación. Las horas de angustia e incertidumbre parecieron eternas, pero el diagnóstico médico trajo un suspiro de alivio: mi bebé estaba a salvo, aunque debía permanecer en reposo absoluto. Mateo no se separó de mi lado, con los ojos inyectados en sangre por la rabia y la culpa. Estaba decidido a presentar cargos formales contra Valeria por intento de homicidio y lesiones graves.

Sin embargo, la tranquilidad nos duró muy poco. A última hora de la tarde, la madre de Valeria, una mujer influyente y fría llamada doña Leonor, entró en mi habitación sin llamar. No traía disculpas, sino una carpeta de cuero negro y una mirada llena de desprecio.

La obsesión de su ex casi destruye mi embarazo, pero el destino hizo justicia
—Si te atreves a denunciar a mi hija, Mateo, destruiré a tu familia antes del amanecer —amenazó Leonor con una tranquilidad que helaba la sangre.

Leonor arrojó sobre la mesa de noche unos documentos antiguos. Eran pruebas de una estafa financiera que el difunto padre de Mateo había cometido décadas atrás, un secreto que la madre de Mateo había encubierto firmando documentos falsos. Si esos papeles llegaban a la fiscalía, la anciana madre de Mateo pasaría sus últimos años en prisión. El chantaje era perfecto y despiadado.

Mateo se derrumbó en la silla, atrapado en una encrucijada imposible: hacer justicia por su esposa e hijo por nacer, o salvar a su madre de la cárcel. Leonor sonreía, saboreando una victoria que creía asegurada. Pero ella ignoraba que el destino guarda cartas inesperadas.

—No cantes victoria tan rápido, Leonor —dije, incorporándome en la cama a pesar del dolor—. Mi abuelo me dejó un legado que tú y tu familia preferirían olvidar.

Saqué de mi bolso mi teléfono móvil, donde guardaba las copias digitales de unos archivos que mi abuelo, un antiguo socio de la constructora de los de Valeria, me había confiado antes de morir. Archivos que demostraban que la fortuna de Leonor se había construido sobre el robo de patentes y fraude fiscal masivo.

Archivos que demostraban que la fortuna de Leonor se había construido sobre el robo de patentes y fraude fiscal masivo.