Me encerraron por un crimen ajeno, pero defender a una anciana cambió mi destino
Anteriormente: Elena purga una condena injusta en una fría prisión española. Cuando la implacable Begoña ataca a una anciana indefensa en el patio, Elena desata una furia oculta que cambiará las reglas del juego para siempre.
La verdad detrás de las rejas
Elena se abalancó sobre Begoña con la velocidad de un felino acorralado. No hubo advertencias ni palabras vacías; el impacto de sus cuerpos resonó en el patio húmedo mientras rodaban por el suelo cubierto de agua sucia. Las demás presas comenzaron a gritar, formando un círculo de excitación salvaje alrededor de la inesperada contienda. Elena, impulsada por la rabia de ver a Clara herida, logró esquivar un golpe de Begoña y responder con un derechazo que dejó a la matona desconcertada.
Durante el forcejeo en el suelo, las manos de Elena rozaron el bolsillo interior de la sudadera de Begoña. Sintió un pequeño fajo de papeles doblados y, en un acto de puro instinto de supervivencia, lo deslizó rápidamente dentro de su propia manga de sportswear antes de que los guardias finalmente las separaran con porras y gritos de advertencia.

El subinspector Romero, un guardia de mirada fría conocido por su tiranía, arrastró a Elena del brazo mientras Begoña, limpiándose la sangre de la boca, le lanzaba una mirada cargada de odio puro.
—¡Estás muerta, Elena! ¡Tu querido Javier me pagó para asegurarme de que nunca salgas viva de aquí! —gritó Begoña antes de ser contenida.
Aquellas palabras cayeron como un jarro de agua fría sobre Elena mientras era escoltada a las celdas de aislamiento. No se trataba de un simple abuso carcelario; su ex prometido, el hombre que la había incriminado para salvar su propio imperio financiero, estaba intentando silenciarla permanentemente desde el exterior.
Sola en la penumbra de la celda de castigo, con el cuerpo dolorido y tiritando de frío, Elena sacó temblorosa los papeles que había robado. Al desdoblar las hojas húmedas, sus ojos se abrieron con asombro. No solo había registros de transferencias bancarias firmadas por Javier, sino también anotaciones detalladas que vinculaban directamente al subinspector Romero en el complot para provocar su "accidente" mortal dentro de la prisión.
”No solo había registros de transferencias bancarias firmadas por Javier, sino también anotaciones detalladas que vinculaban directamente…