Me traicionaron para encerrarme en prisión, pero ahora la verdad saldrá a la luz
Anteriormente: Sara fue traicionada y terminó en una prisión de alta seguridad. Tras defenderse de un ataque en el patio, descubre que su peor enemiga fue enviada por el verdadero culpable de su desgracia.
La sombra de la traición
Aquella victoria en el patio no trajo paz a Sara; al contrario, encendió todas sus alarmas. Sabía que Begoña, a quien llamaban la Gueparda, nunca actuaba sin un motivo económico. Buscando respuestas antes de que el incidente fuera reportado, Sara esperó al recuento nocturno para arrinconar a su atacante en las duchas comunes, aprovechando el denso vapor del agua caliente que nublaba la visibilidad de las cámaras de vigilancia.
Acorralada contra los azulejos fríos, Begoña, aún adolorida por el golpe, no tardó en confesar ante la fría determinación de Sara. Reveló que un hombre de fuera, que se identificó como Javier, había contactado a su hermano para pagarle una cuantiosa suma de dinero. El objetivo era claro: dejar a Sara fuera de juego antes de que pudiera testificar en la inminente vista de apelación de su caso. Javier, el cuñado que la había incriminado falsamente en un desfalco millonario para salvar su propio pellejo, seguía intentando silenciarla desde el exterior.

Desesperada, Sara redactó esa misma noche una carta detallada dirigida a su abogada de oficio, revelando la identidad de Javier, los registros de las cuentas bancarias que recordaba y la conspiración para acabar con su vida dentro del penal. Sin embargo, el destino le tenía preparada otra traición. Al amanecer, el sargento Torres, un guardia de prisiones corrupto y temido por su crueldad, la interceptó en los pasillos de las celdas.
—¿De verdad creías que esta carta saldría de mis muros, Sara? —le susurró Torres con una sonrisa sádica, antes de romper el papel en pedazos—. Tu cuñado paga mucho mejor que el Estado.
Aquella tarde, Torres la obligó a entrar en la biblioteca vacía del penal, mostrándole una orden de traslado manipulada hacia una prisión de máxima seguridad famosa por sus "accidentes" internos. Con las esposas en la mano, el sargento avanzó hacia ella, dispuesto a sellar su destino fatal.
”Con las esposas en la mano, el sargento avanzó hacia ella, dispuesto a sellar su destino fatal.