Mi mejor amiga me salvó de un abismo y juntas cobramos la traición más dulce
Anteriormente: Cuando Marcos empujó a Claudia por la borda de un lujoso yate, pensó que se había librado de ella para siempre. Pero no contaba con la furia de Sara y un secreto oculto.
Marcos apuntó el arpón directamente al pecho de Sara, quien valientemente se había interpuesto entre el agresor y Claudia. Con una risa desquiciada, el hombre saboreaba lo que creía que sería su victoria final.
—Nadie les creerá. Un trágico accidente en alta mar, dos amigas que cayeron por accidente y un novio devastado que no pudo salvarlas. Ese será el informe policial —siseó Marcos, con el dedo rozando el gatillo.
La justicia del océano
Fue en ese instante límite cuando Sara, manteniendo una calma asombrosa, levantó su mano izquierda. Sostenía su teléfono móvil, protegido por una funda impermeable. En la pantalla se mostraba una transmisión en vivo activa que se estaba emitiendo directamente al canal de comunicación interna de la junta directiva de la empresa familiar. Cientos de empleados, accionistas y el propio padre de Claudia habían presenciado cada palabra de su confesión y la agresión previa en la cubierta.

Al darse cuenta de que su reputación, su libertad y su plan maestro se habían desmoronado en cuestión de segundos, Marcos flaqueó. El pánico paralizó sus músculos. En ese milisegundo de duda, Claudia, impulsada por una fuerza que no sabía que poseía, empujó una pesada mesa de roble hacia adelante. El mueble golpeó las piernas de Marcos, haciéndole perder el equilibrio. El arpón se disparó inofensivamente hacia el techo de madera, mientras él caía hacia atrás, golpeándose la cabeza contra el marco de la puerta y quedando inconsciente al instante.
Poco después, el sonido de las sirenas de la Guardia Civil costera rompió la monotonía del mar. Marcos fue arrestado y encadenado, enfrentándose a cargos de intento de homicidio y fraude a gran escala. Mientras el yate era remolcado de vuelta al puerto, Claudia abrazó fuertemente a Sara, comprendiendo que el verdadero tesoro de su vida no era la fortuna de su familia, sino la inquebrantable lealtad de una verdadera amiga que arriesgó todo para salvarla del abismo.


