Mi mejor amiga me traicionó para salvarse, pero la cárcel me enseñó a defenderme
Anteriormente: Tras ser traicionada por su mejor amiga y enviada a prisión por un delito que no cometió, Sara descubre que sobrevivir tras las rejas exige transformarse en alguien implacable.
El regreso del pasado tras las rejas
La victoria sobre Carla le otorgó a Sara un respeto temporal, pero en Cruz del Sur la paz es una ilusión efímera. Tres semanas después, el sonido de las alarmas anunció el ingreso de nuevas reclusas en el módulo B. Sara observaba desde la barandilla del primer piso, con los brazos cruzados, esperando ver a las nuevas caras del penal. Fue entonces cuando su corazón pareció detenerse.
Caminando por el pasillo central, escoltada por dos guardias, se encontraba Lucía. Su antigua mejor amiga, la persona que había falsificado su firma y la había arrojado a los lobos para salvar su propio pellejo, vestía ahora el mismo mono naranja. El destino, con una ironía cruel, las había reunido en el mismo infierno.

Cuando sus miradas se cruzaron, Lucía palideció de inmediato, retrocediendo un paso. Sabía perfectamente que Sara ya no era la chica ingenua a la que había engañado. Sin embargo, la desesperación hace extraños compañeros de cama. Carla, que seguía buscando venganza tras su humillación, notó el terror de la recién llegada y vio una oportunidad de oro.
Esa misma noche, en la penumbra de las duchas comunes, Carla acorraló a Lucía. En lugar de golpearla, le ofreció un trato. Sara observó desde las sombras cómo Lucía, temblando, le entregaba a Carla un fajo de billetes que había logrado ocultar en su ingreso. El pacto estaba sellado: la traidora financiaría la venganza de la matona.
Al día siguiente, Sara encontró un trozo de papel arrugado bajo su almohada con un mensaje claro: "Esta noche no saldrás viva de la celda". En lugar de acudir a los guardias, quienes solían mirar hacia otro lado a cambio de favores, Sara decidió prepararse. Sabía que huir ya no era una opción; debía cortar la amenaza de raíz antes de que acabaran con ella.
”Sabía que huir ya no era una opción; debía cortar la amenaza de raíz antes de que acabaran con ella.