Una pelea en la prisión reveló el oscuro secreto que intentaba ocultar para siempre
Anteriormente: Tras defender a una nueva reclusa de las garras de las matonas del patio, Sara se convierte en el blanco principal. Pero lo que nadie sabe es el verdadero motivo de su encarcelamiento.
El precio de la audacia
La victoria en el patio duró poco. Esa misma noche, el silencio del pabellón de máxima seguridad se vio interrumpido por el chirrido metálico de mi celda. No eran los funcionarios de prisiones para el recuento nocturno. Era Roxy, flanqueada por dos de sus secuaces más corpulentas. En su mano derecha, la líder del patio sostenía un pincho carcelario de fabricación casera, cuya punta brillaba bajo la tenue luz de la luna que se filtraba por los barrotes.
—Nadie me humilla delante de mi gente y duerme tranquila esa misma noche, Sara —susurró Roxy, acercando el arma afilada a mi rostro—. Te crees muy fuerte por lo de hoy, pero aquí dentro las reglas las dicto yo.
A pesar de que el corazón me latía con fuerza contra las costillas, mantuve la mirada firme. No iba a suplicar por mi vida. En lugar de eso, utilicé la única arma que me quedaba: la verdad sobre el pasado que me había traído a este lugar.

—Si me tocas, Roxy, tu jefe en el exterior, don Julián, sabrá exactamente quién se quedó con el dinero de la última entrega en la frontera —dije, bajando el tono de voz para que solo ella pudiera escucharme—. Sé que fuiste tú, y tengo las pruebas a buen recaudo fuera de estos muros.
El rostro de Roxy se transfiguró. La seguridad que emanaba se desvaneció en un segundo, reemplazada por un pánico absoluto. Sus secuaces se miraron entre sí, confundidas por el repentino cambio de poder en la celda. Roxy bajó lentamente el pincho, asimilando que la tenía acorralada. Sin embargo, antes de que pudiera negociar, una sirena de emergencia comenzó a aullar con fuerza. Las luces del pasillo se tiñeron de rojo y un estruendo de gritos y golpes metálicos anunció que un motín violento acababa de estallar en el pabellón contiguo.
”Las luces del pasillo se tiñeron de rojo y un estruendo de gritos y golpes metálicos anunció que un motín violento acababa de estallar en…