Venganza · Historia

Una reclusa defiende a la nueva presa sin saber que cambiaría su destino

Una reclusa defiende a la nueva presa sin saber que cambiaría su destino — Parte 1
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Un rescate inesperado en el patio

El patio de lavandería de la prisión de Cruz del Sur estaba inusualmente tranquilo aquella mañana. Sábanas blancas recién lavadas colgaban de las cuerdas, ondeando suavemente bajo el sol andaluz. Para Jimena, una joven interna que apenas llevaba un par de días en aquel infierno, colgar la colada era la única tarea que le permitía respirar un poco de aire fresco. Sin embargo, en un lugar como este, la calma suele ser la antesala de la tormenta.

De repente, el silencio se rompió. Cristina, una reclusa corpulenta conocida por su crueldad, avanzó sigilosamente armada con un pesado tablón de madera. Sin mediar palabra, descargó un golpe brutal sobre la espalda de la indefensa muchacha. Jimena cayó al suelo de cemento, soltando un gemido de dolor mientras intentaba protegerse la cabeza. A pocos metros, Belma, la fiel cómplice de Cristina, comenzó a reírse a carcajadas, señalando a la víctima con desprecio.

Una reclusa defiende a la nueva presa sin saber que cambiaría su destino
"Esa es la nueva. ¡Ahora es mía!", exclamó Cristina con una sonrisa sádica, dispuesta a continuar con la paliza.

Fue en ese instante cuando Melania cruzó el patio. Con el cabello oscuro recogido en un moño impecable y una mirada fría que denotaba años de dura supervivencia, Melania no era de las que daban la espalda a una injusticia. Cristina, al verla interponerse, se lanzó con furia hacia ella, blandiendo el tablón con intenciones asesinas. Pero Melania fue más rápida. Con una agilidad asombrosa, esquivó el golpe, bloqueó el brazo de su atacante y le propinó una serie de puñetazos precisos que la dejaron sin respiración, antes de derribarla con fuerza contra el suelo.

El patio quedó en un silencio sepulcral. Mientras se daba la vuelta para ayudar a la aterrorizada Jimena, Melania pronunció unas palabras que resonaron en las paredes de hormigón:

"Ella no le pertenece a nadie".

Mientras se daba la vuelta para ayudar a la aterrorizada Jimena, Melania pronunció unas palabras que resonaron en las paredes de hormigón…