Una injusticia tras las rejas desata una venganza que nadie vio venir
Anteriormente: En el hostil patio de la prision, un empujon deliberado desata una guerra sin cuartel entre Junia y Beatriz. Pero detras de la violencia fisica se esconde un secreto familiar devastador.
El precio de la verdad
Junia tomo el boligrafo lentamente, fingiendo una derrota que Clara ya celebraba con la mirada. Sin embargo, en lugar de firmar el documento, Junia lo doblo con calma y lo guardo en el bolsillo de su uniforme de reclusa. Antes de que Clara pudiera protestar o llamar a los guardias, Junia saco un pequeno dispositivo de grabacion digital que Stella le habia facilitado esa misma manana a cambio de un favor futuro. El indicador luminoso mostraba que toda la conversacion, incluida la confesion de la extorsion y la mencion del soborno a Beatriz, habia sido registrada con absoluta claridad.
—Esta grabacion ira directamente a la fiscalia anticorrupcion —susurro Junia, con una sonrisa que helo la sangre de su hermana—. No solo perderas la herencia por intento de extorsion, sino que la investigacion del accidente que me trajo aqui se reabrira. Tu libertad condicional de la mentira ha terminado, Clara.
El panico transformo el rostro de Clara en una mascara de desesperacion. Intento abalanzarse sobre Junia para arrebatarle el dispositivo, pero la puerta se abrio y los guardias de confianza del subdirector, alertados previamente por Stella, entraron en la sala. Clara fue escoltada fuera del recinto para ser interrogada, mientras que el director, temiendo verse implicado en el escandalo, firmo de inmediato el traslado de Junia a un modulo de seguridad fuera del alcance de Beatriz.

Semanas despues, gracias a las pruebas presentadas por el nuevo abogado de Junia, el caso original fue revisado. Junia fue declarada inocente y cruzo las puertas de San Guillermo como una mujer libre, dispuesta a reclamar su vida y su herencia. Al final, la verdadera justicia no se encuentra en la sumision, sino en el valor de enfrentar a quienes usan el poder para oprimirnos, demostrando que ninguna celda puede encarcelar la verdad para siempre.


