La alianza oculta tras las rejas que cambió mi destino para siempre
Anteriormente: Lina pensaba que sus días en prisión serían una tortura constante bajo el yugo de Amparo, hasta que una inesperada aliada demostró que las reglas de la cárcel estaban a punto de cambiar.
El precio de la humillación
La victoria de Nina en la lavandería trajo consigo una calma tensa que no auguraba nada bueno. Amparo, herida en su orgullo ante toda la prisión, juró venganza desde la enfermería. Mientras tanto, Lina encontró en Nina no solo a una protectora, sino a una mentora que la obligó a mirarse al espejo y encontrar la fuerza que creía haber perdido. Durante las semanas siguientes, ambas compartieron confidencias bajo las luces parpadeantes del patio.
Sin embargo, la traición siempre encuentra un camino en los rincones más oscuros. Una noche, durante el traslado de regreso a las celdas tras el taller de costura, las luces principales del pasillo trasero fallaron misteriosamente. Una emboscada perfecta se cernía sobre ellas. De las sombras emergió Amparo, acompañada de tres de sus aliadas más peligrosas. En su mano derecha sostenía un pincho carcelario, un trozo de metal afilado ilegalmente que brillaba bajo la escasa luz de emergencia.

«Pensasteis que esto se quedaría así, ¿verdad? De aquí no salís vivas», amenazó Amparo con una voz cargada de odio visceral.
Nina se interpuso rápidamente entre Amparo y Lina, asumiendo una postura de combate defensiva. Sabía que la situación era crítica y que un solo error podía ser fatal. Justo cuando Amparo se abalanzó con el arma punzante en alto, un apagón total sumergió el pasillo en la más absoluta oscuridad. Gritos de dolor, golpes secos y el sonido metálico de un arma cayendo al suelo resonaron con violencia en el estrecho corredor, sembrando el pánico absoluto.
”Gritos de dolor, golpes secos y el sonido metálico de un arma cayendo al suelo resonaron con violencia en el estrecho corredor, sembrando…