Defendí a una reclusa de una agresión brutal y descubrí una traición devastadora
Anteriormente: Cuando Maya intervino para salvar a una compañera de celda de la furia de Clara en el patio de la prisión, no imaginaba que ese acto de compasión desenterraría un oscuro secreto familiar.
El precio de la redención
El silencio en la oficina se volvió denso, casi respirable. Maya miraba los documentos de transferencia, intentando asimilar la traición. Sin embargo, Clara levantó la cabeza de golpe, con los ojos empañados en lágrimas pero con una determinación que antes no tenía. Miró fijamente a Maya y luego al abogado Robles, desafiando la autoridad de este último.
No es lo que crees, Maya. Tu exesposo me pagó para que te vigilara, es verdad. Mi hijo está muy enfermo y necesitaba ese dinero. Pero cuando él se dio cuenta de que yo no sería capaz de hacerte daño, envió a esa chica nueva al patio. Ella no era una víctima. Ella traía un arma punzante para acabar contigo hoy
Maya retrocedió un paso, estupefacta. La reclusa a la que había "salvado" de las manos de Clara no era una víctima indefensa; era una asesina a sueldo contratada por su exesposo para silenciarla definitivamente. Clara no estaba atacando por crueldad; estaba intentando neutralizar la amenaza antes de que fuera demasiado tarde para Maya.
El rostro del abogado Robles se desfiguró de pánico. Intentó presionar el botón de seguridad para hacer salir a Maya, pero Clara fue más rápida. Sacó de su uniforme un pequeño dispositivo de grabación digital que había logrado ocultar de las requisas y lo deslizó sobre la mesa hacia Maya.
Ahí están las grabaciones de las llamadas de tu exesposo y de Robles ordenando tu muerte. Lévatelo. Haz que paguen
Las guardias irrumpieron en la oficina segundos después, pero ya era tarde para Robles. Maya logró ocultar el dispositivo en la manga de su uniforme antes de ser retirada. Semanas más tarde, gracias a las pruebas contundentes aportadas por Clara, el caso de Maya fue revisado, logrando su absoluta libertad y la captura de su exesposo y su abogado por intento de homicidio y fraude.
Al salir de la prisión, Maya miró el cielo despejado, comprendiendo que a veces la salvación y la lealtad se encuentran en los lugares más oscuros y bajo las apariencias más engañosas.


