Traición · Ficción breve

El oficial corrupto intentó destruirme en prisión, pero no sabía mi verdadero secreto

El oficial corrupto intentó destruirme en prisión, pero no sabía mi verdadero secreto — Parte 2
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Anteriormente: Aina pensó que la cárcel sería su fin tras ser traicionada por el hombre que amaba. Pero cuando un guardia corrupto intentó doblegarla, descubrió que ella no era una víctima fácil.

Una verdad que quema

El silencio que siguió al enfrentamiento en el patio fue absoluto. Las reclusas observaban con asombro cómo Aina, sin apenas despeinarse, había neutralizado al guardia más temido y a su mano derecha. Herrera se levantó del suelo, con el labio partido y los ojos inyectados en sangre, buscando su porra con intenciones homicidas. Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso, las pesadas puertas metálicas del patio se abrieron de golpe.

El director de la prisión entró a paso rápido, pero no venía solo. Lo acompañaban dos agentes uniformados y un hombre de traje oscuro cuya presencia hizo que el corazón de Aina diera un vuelco. Era el inspector Mateo Ruiz, un viejo amigo de la familia y miembro de la policía judicial que había estado investigando su caso en secreto.

El oficial corrupto intentó destruirme en prisión, pero no sabía mi verdadero secreto
—Oficial Herrera, entregue su placa y acompáñenos —ordenó el director con una voz que no admitía réplica.

Herrera palideció, dándose cuenta de que su juego de extorsión y sobornos bajo el amparo de Carlos había llegado a su fin. Mientras se llevaban al guardia esposado, Mateo se acercó a Aina. Sus ojos reflejaban una profunda preocupación que fue interpretada de inmediato por la joven.

—Hemos desmantelado la red de Carlos dentro de la prisión, Aina. Sabíamos que Herrera estaba a su servicio para silenciarte —le susurró Mateo, apartándola del resto de las reclusas—. Pero la situación afuera se ha descontrolado por completo.

Mateo le explicó rápidamente que Carlos, al enterarse de que la fiscalía había emitido una orden de arresto en su contra gracias a las pruebas que Aina había logrado ocultar antes de ingresar en prisión, había entrado en pánico. El cobarde abogado no había dudado en jugar su última y más sucia carta para salvarse de la cárcel.

—Carlos ha secuestrado a tu hermana Sofía —dijo Mateo con un hilo de voz—. Nos ha enviado un mensaje muy claro. Quiere el disco duro con las pruebas originales del fraude financiero. Si no se las entregamos en tres horas, Sofía pagará las consecuencias.

El mundo de Aina se desmoronó. El disco duro era su única llave hacia la libertad y la justicia. Si se lo entregaba, Carlos ganaría, ella pasaría años en prisión por un crimen que no cometió, y su hermana seguiría estando a merced de un psicópata.

Si se lo entregaba, Carlos ganaría, ella pasaría años en prisión por un crimen que no cometió, y su hermana seguiría estando a merced de…