Traición · Historia

El ataque de mi jefe casi me destruye hasta que mi compañera arriesgó todo

El ataque de mi jefe casi me destruye hasta que mi compañera arriesgó todo — Parte 1
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El crujir del cristal

El atardecer sobre los rascacielos de Madrid tiñó el despacho de un tono carmín casi premonitorio. Clara permanecía de pie frente al imponente escritorio de cristal templado de Arturo, el director general de Consultoría Nova. En sus manos temblorosas sostenía la carpeta que contenía el destino de la empresa: el registro detallado de un desvío de fondos que ascendía a millones de euros. Arturo, impecablemente vestido con un traje gris marengo, la observaba con una calma que resultaba más aterradora que cualquier grito.

—No sabes en qué te estás metiendo, Clara —advirtió Arturo, con una voz que destilaba una frialdad absoluta—. Devuélveme esos documentos y te asegurarás un futuro brillante. De lo contrario, este despacho será lo último que veas.

El ataque de mi jefe casi me destruye hasta que mi compañera arriesgó todo

—No voy a ser cómplice de tu robo, Arturo. Mañana mismo presentaré esto ante la Fiscalía —respondió Clara, tratando de mantener la firmeza en su voz, aunque por dentro temblaba de pavor.

La paciencia de Arturo se agotó en un segundo. Con la rapidez de un depredador, rodeó la mesa. Antes de que Clara pudiera dar un paso atrás, él la agarró violentamente del cabello rubio. Un grito de dolor escapó de los labios de la mujer mientras Arturo, cegado por la ira, estampaba su cabeza contra la superficie acristalada de la mesa. El impacto fue brutal; el cristal templado se quebró en miles de fragmentos brillantes que se esparcieron por el suelo alfombrado.

Clara cayó de rodillas, aturdida y con hilos de sangre corriendo por su frente. Arturo se dispuso a golpearla de nuevo para arrebatarle los papeles, pero no contó con que no estaban solos. Desde el fondo del pasillo, una figura corrió con determinación silenciosa. Era Sara, la analista de finanzas, vestida con su característico chaleco corporativo. Sin dudarlo, Sara saltó en el aire y propinó una espectacular patada voladora directamente en el pecho de Arturo, enviándolo al suelo con violencia.

Sin dudarlo, Sara saltó en el aire y propinó una espectacular patada voladora directamente en el pecho de Arturo, enviándolo al suelo con…