El ataque de mi jefe casi me destruye hasta que mi compañera arriesgó todo
Anteriormente: Clara creía que su mayor desafío en la empresa sería una auditoría, pero cuando su jefe Arturo intentó destruirla físicamente, una inesperada aliada cambió su destino para siempre.
La trampa del rascacielos
Arturo rodó por el suelo, gimiendo mientras intentaba recuperar el aire. Sara no perdió el tiempo; ayudó a Clara a levantarse, sosteniéndola firmemente por los hombros mientras la sangre manchaba el suelo destrozado.
—¡Tenemos que salir de aquí ya! —urgió Sara, arrastrando a su compañera hacia la salida. Sin embargo, antes de que pudieran alcanzar el vestíbulo de los ascensores, un zumbido metálico resonó por todo el piso. Las puertas de emergencia se cerraron de golpe. Arturo, tambaleándose pero de pie, sosteniendo un control remoto en su mano.

—¿Creían que escapar de aquí sería tan fácil? —siseó el director, con el rostro desfigurado por el odio—. Este edificio me pertenece por completo a estas horas. No hay salida para vosotras.
Las dos mujeres retrocedieron, buscando refugio en la sala de servidores, un laberinto de cables y luces parpadeantes donde la señal telefónica era nula. En la penumbra, Sara le confesó un secreto a Clara: no era una simple analista, sino una inspectora de la policía fiscal infiltrada para atrapar a Arturo. Sin embargo, la situación dio un vuelco catastrófico cuando la puerta de la sala se abrió.
Un guardia de seguridad apareció, pero para sorpresa de Sara, era su propio hermano, Carlos, quien supuestamente también estaba infiltrado. Carlos las guio hacia el montacargas del sótano en un intento de escape, pero al abrirse las puertas metálicas en la planta baja, la realidad las golpeó con fuerza. Allí las esperaba Arturo, custodiado por hombres armados.
Fue en ese instante de máxima tensión cuando Carlos dio un paso al lado, apuntando con su arma a su propia hermana. La codicia de Arturo había comprado la lealtad del hermano de Sara, dejándolas completamente indefensas ante el abismo de la traición familiar.
”La codicia de Arturo había comprado la lealtad del hermano de Sara, dejándolas completamente indefensas ante el abismo de la traición fam…