Secretos de familia · Historia

El príncipe perdido que regresó de la muerte para salvar a su reino

El príncipe perdido que regresó de la muerte para salvar a su reino — Parte 1
Imagen del vídeo original

El Desafío en la Arena

El sol de mediodía caía sin piedad sobre el anfiteatro de piedra de la capital de Hispania. El aire estaba saturado de polvo, sudor y la expectativa de la muerte. En el centro de la arena de arena dorada, Martín, el influyente maestro de ceremonias del reino, se erguía con sus ropas de color carmesí y latón brillante. Con una voz imponente que acalló el murmullo de la multitud, proclamó el desafío que todos esperaban:

¡Quien mate a la bestia recibirá un kilo del oro del rey!

Para la mayoría de los presentes, aquello era una sentencia de muerte segura. Pero para Leo, un joven de veintidós años vestido con una túnica marrón desgastada, representaba la única esperanza de salvar a su madre adoptiva de la terrible enfermedad que la consumía. Sin dudarlo, Leo cruzó las pesadas puertas de hierro que daban acceso al foso. El suelo tembló cuando una colosal criatura de obsidiana negra y ojos encendidos cargó directamente hacia él, levantando una densa nube de polvo.

El príncipe perdido que regresó de la muerte para salvar a su reino

Leo esquivó el primer golpe con una agilidad desesperada. En el violento movimiento, el cuello de su túnica se rasgó, dejando al descubierto su clavícula izquierda. Allí, marcada en su piel, se apreciaba una cicatriz oscura y dentada, una marca de nacimiento que parecía reaccionar ante el peligro. En el palco real, el anciano rey Arturo se puso de pie de inmediato. Su corona de plata pareció tambalearse mientras observaba fijamente al joven. Con una voz ahogada por la emoción y la incredulidad, el monarca susurró ante su corte:

Esa marca murió con mi hijo.

El combate fue suspendido de inmediato por orden real, dejando a la multitud en un silencio sepulcral. Los guardias del palacio rodearon rápidamente a Leo, no para atacarlo, sino para escoltarlo ante la presencia de un rey que creía haber recuperado a su heredero perdido.

Los guardias del palacio rodearon rápidamente a Leo, no para atacarlo, sino para escoltarlo ante la presencia de un rey que creía haber r…