El príncipe perdido que regresó de la muerte para salvar a su reino
Anteriormente: Un joven humilde se enfrenta a una bestia letal en la arena, pero una cicatriz en su cuello revela un secreto que cambiará el destino del reino para siempre.
La Intriga del Trono
En el gran salón del trono, rodeado de tapices antiguos y la mirada atenta de los nobles, el rey Arturo examinó de cerca la cicatriz de Leo. Lágrimas de arrepentimiento y esperanza resbalaron por las mejillas del anciano monarca al reconocer la marca mística que solo poseían los primogénitos de la dinastía real. Sin embargo, la alegría del reencuentro fue interrumpida abruptamente por Martín, quien entró al salón con paso firme y una expresión de desprecio absoluto.
Martín, que durante años había conspirado en las sombras para apoderarse de la corona ante la falta de un heredero directo, no estaba dispuesto a permitir que un joven de los suburbios arruinara sus ambiciones. Con astucia y malicia, el maestro de ceremonias acusó a Leo de ser un impostor entrenado por rebeldes para asesinar al rey.
Majestad, no os dejéis engañar por este vagabundo. Esa marca no es real; es el resultado de un pacto de brujería para usurpar vuestro trono y entregar el reino a nuestros enemigos,declaró Martín con frialdad.

Para respaldar su mentira, Martín ordenó a sus guardias personales que trajeran a la madre adoptiva de Leo, quien fue arrastrada encadenada y debilitada por la fiebre. Martín amenazó con ejecutarla allí mismo por traición si Leo no confesaba su supuesta farsa. Atrapado entre la espada y la pared, con los guardias apuntándole al pecho y su madre en peligro de muerte, Leo sintió que el mundo se derrumbaba. El rey Arturo, debilitado por los años y confundido por las acusaciones de su consejero más cercano, dudaba sobre a quién creer, mientras el destino de Hispania pendía de un hilo.
”El rey Arturo, debilitado por los años y confundido por las acusaciones de su consejero más cercano, dudaba sobre a quién creer, mientras…