Secretos de familia · Historia

El humilde huérfano con la marca prohibida que paralizó el reino del dolor

El humilde huérfano con la marca prohibida que paralizó el reino del dolor — Parte 2
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Anteriormente: Esteban se enfrentó a la muerte en la arena del coliseo para salvar su vida, pero una cicatriz en su cuello desató el secreto más oscuro de la corona.

El secreto de la cicatriz real

El grito del rey Enrique rompió el protocolo de la arena, ordenando a los guardias reales que intervinieran de inmediato para salvar al muchacho. Sin embargo, Demetrio, al darse cuenta de la conmoción del monarca y del peligro que representaba la revelación de esa cicatriz, hizo una señal discreta a sus propios mercenarios para que ignoraran la orden real y permitieran que la bestia terminara su sangriento trabajo.

Esteban, acorralado contra los altos muros de piedra, esquivó un zarpazo que dejó profundas marcas en la roca. Con un esfuerzo supremo, el joven clavó una lanza rota en el hombro de la criatura, haciéndola retroceder entre aullidos de dolor. Fue en ese momento de respiro cuando los caballeros de la guardia personal del rey saltaron a la arena, interponiéndose entre la bestia y el exhausto esclavo.

El humilde huérfano con la marca prohibida que paralizó el reino del dolor

Demetrio bajó apresuradamente de las gradas, intentando mantener el control de la situación ante el desconcierto general de los miles de espectadores.

Majestad, este hombre no es más que un simple esclavo condenado por los tribunales. No debéis dejaros engañar por una simple coincidencia física. Vuestro hijo, el príncipe heredero, falleció hace quince años en el asalto al castillo del norte.

El rey Enrique, descendiendo al nivel de la arena rodeado de sus hombres de confianza, ignoró las palabras de Demetrio y se acercó a Esteban. Con lágrimas en los ojos, el anciano monarca observó detenidamente la marca. No era una cicatriz común; era la marca sagrada de la dinastía de León, grabada con fuego ritual en los primogénitos de la familia real, una marca que supuestamente se había perdido para siempre la noche en que la traición asoló el palacio y el pequeño infante desapareció entre las llamas.

La tensión en el coliseo era insoportable. Demetrio sabía que si se descubría la verdad, su papel en la conspiración del pasado quedaría al descubierto, enfrentándolo a la horca.

Demetrio sabía que si se descubría la verdad, su papel en la conspiración del pasado quedaría al descubierto, enfrentándolo a la horca.