Secretos de familia · Ficción breve

El secreto militar que salvó a Aitana de las garras de su prometido

El secreto militar que salvó a Aitana de las garras de su prometido — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Justo acorraló a Aitana entre cajas de mudanza, no esperaba que un coronel del ejército irrumpiera en su salón para revelar una verdad que cambiaría sus vidas para siempre.

Secretos bajo el uniforme

Con Justo finalmente inmovilizado en el suelo, el coronel Santiago hizo una seña hacia el pasillo. Dos patrulleros de la policía militar entraron rápidamente para levantar al sospechoso y colocarle las esposas de acero. A pesar de la derrota, una sonrisa fría y desafiante se dibujó en los labios de Justo. Limpiándose un hilo de sangre de la comisura de la boca, miró a Aitana con un desprecio que la hizo estremecerse.

Santiago se acercó a Aitana y la ayudó a ponerse en pie con delicadeza paternal. La joven temblaba incontrolablemente mientras se aferraba al brazo del viejo militar, a quien consideraba un tío tras la trágica muerte de su propio padre años atrás. El coronel suspiró profundamente, con el rostro ensombrecido por una verdad que ya no podía seguir ocultando.

El secreto militar que salvó a Aitana de las garras de su prometido
Aitana, lo lamento en el alma. Debí haber intervenido mucho antes, pero necesitábamos pruebas contundentes para actuar sin levantar sospechas en el alto mando.

El coronel extrajo un expediente confidencial del interior de su chaqueta militar y se lo entregó a la joven. Al abrirlo, Aitana sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Las fotografías mostraban a Justo junto a varios hombres investigados por el sabotaje del convoy militar donde su padre había fallecido. Justo no era un simple programador informático; era el hijo del principal sospechoso de aquel atentado y se había acercado a ella con un propósito siniestro.

Él sabía que guardas los diarios de tu padre, Aitana. Creían que en esos textos había coordenadas y nombres que podrían destruir a toda su red de corrupción. Tu noviazgo fue planeado desde el primer día.

Justo soltó una carcajada ronca desde el umbral de la puerta, interrumpiendo la explicación del coronel con un tono cargado de malicia.

Llegas tarde, viejo. El diario ya no está en esta casa. Y tu querida protegida pronto comprenderá que hay deudas familiares que se pagan con sangre.

Y tu querida protegida pronto comprenderá que hay deudas familiares que se pagan con sangre.