El general vio mi ojo morado y desenterró el secreto más oscuro de la base
Anteriormente: Cuando el general Arturo vio el golpe en el rostro de la soldado Raquel, supo que el código de silencio se había roto. Lo que descubrió después cambiaría el destino de toda la base militar.
La conspiración en las sombras
Esa misma noche, Raquel fue convocada a la oficina privada del General Arturo. Al cruzar el umbral, su corazón dio un vuelco al ver que el Capitán Mendoza, su supervisor directo, ya se encontraba allí. Mendoza mantenía una postura relajada y una sonrisa de suficiencia que hizo que la sangre de Raquel se helara. Sobre el escritorio del general descansaba una carpeta roja que contenía el informe falso que Mendoza había preparado para destruirla.
—Mi General —comenzó Mendoza con un tono de fingida lástima—, lamento que tenga que lidiar con esto. La soldado Raquel tiene un historial de conducta sumamente inestable. Anoche agredió a uno de sus compañeros en un arranque de ira, y esa lesión en su ojo fue el resultado de la legítima defensa del otro recluta. Además, hemos descubierto irregularidades en sus registros de inventario.
Raquel sintió una oleada de indignación. Mendoza no solo la había mandado a golpear para silenciarla sobre el desvío de suministros médicos al mercado negro, sino que ahora presentaba pruebas falsificadas que la acusaban a ella del robo. Si intentaba defenderse sin pruebas físicas, la palabra de un capitán condecorado pesaría mucho más que la de una simple soldado raso. Se enfrentaba no solo a la expulsión deshonrosa, sino a una larga condena en una prisión militar.
El General Arturo permaneció en silencio, observando detenidamente los rostros de ambos. Sus dedos tamborileaban suavemente sobre la mesa de madera. La tensión en la habitación era asfixiante. Raquel sabía que estaba al borde del abismo. Si revelaba la verdad del contrabando en ese instante, Mendoza activaría su trampa. Pero si se callaba, permitiría que los corruptos siguieran desangrando los recursos de la base. Con el puño cerrado y la respiración contenida, Raquel se preparó para jugar su última carta, consciente de que un solo paso en falso significaría el fin de su vida.
”Con el puño cerrado y la respiración contenida, Raquel se preparó para jugar su última carta, consciente de que un solo paso en falso sig…