Humillada en prisión, una exabogada descubre el secreto de la anciana que la defendió
El Centro Penitenciario de Zuera amaneció bajo un cielo plomizo y una llovizna constante que calaba hasta los huesos. Para Elena, aquel patio de hormigón gris era el símbolo de su estrepitosa caída. Solo un año antes, vestía trajes de diseño y defendía a clientes de alto perfil en los tribunales de Madrid. Ahora, vestía un chándal gris desgastado y cargaba con una condena injusta por un delito de desfalco que su propio esposo, Rodrigo, había orquestado para deshacerse de ella.
La ley del más fuerte
Mientras Elena limpiaba el suelo del patio con una manguera de alta presión, el agua fría salpicaba sus botas de reglamento. De repente, una sombra imponente se proyectó sobre ella. Begoña, la reclusa más temida del módulo, le arrebató la manguera con un tirón violento. El impacto hizo que Elena cayera de rodillas sobre el cemento mojado, sintiendo el frío traspasar su ropa.

—He oído que fuera también eras muy importante —siseó Begoña, mirándola desde arriba con una sonrisa cruel—. Qué curioso: aquí solo pareces una conejita asustada que ha perdido a su grupo.
Elena apretó los puños, tragándose la humillación. Pero antes de que pudiera responder, una figura frágil intervino. Clara, una anciana de cabello canoso que siempre la miraba con compasión, agarró el brazo de Begoña. «Déjalo. Déjala en paz», suplicó la anciana con voz temblorosa.
La respuesta de Begoña fue inmediata y brutal. Dirigió el chorro de agua directamente al rostro de Clara, derribándola al suelo de un solo golpe.
—No es asunto tuyo —bramó la matona.
Al ver a Clara tendida en el suelo húmedo, desamparada, algo cambió en el interior de Elena. El miedo acumulado durante meses se evaporó, dando paso a una ira fría y calculadora. Mientras se levantaba lentamente, sus ojos buscaron los de Begoña con una intensidad que hizo que la gigante retrocediera un milímetro.
”Mientras se levantaba lentamente, sus ojos buscaron los de Begoña con una intensidad que hizo que la gigante retrocediera un milímetro.