Humillada en prisión, una exabogada descubre el secreto de la anciana que la defendió
Anteriormente: Elena pasó de ser una prestigiosa abogada a una reclusa humillada. Cuando una anciana interviene para salvarla de una brutal agresión, un secreto del pasado sale a la luz, cambiándolo todo.
Elena ayudó a Clara a levantarse y la guio lentamente hacia la enfermería, ignorando las risas de Begoña y su séquito. El médico de guardia apenas les prestó atención, despachándolas con un analgésico básico. Fue en el silencio de los pasillos de regreso al módulo donde la anciana se aferró al brazo de Elena con una fuerza sorprendente para su edad.
Un secreto entre rejas
—No debiste arriesgarte por mí, Clara —susurró Elena, preocupada por el estado de la mujer.

—Sé quién eres, Elena —respondió la anciana, con la mirada brillante de lucidez—. Y sé que estás aquí porque tu esposo Rodrigo te tendió una trampa. Yo solía trabajar como secretaria para el juez que firmó tu condena. Sé que recibió un soborno millonario.
Elena sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. La clave para su libertad no estaba en los recursos legales que sus abogados de fuera presentaban en vano, sino en las manos de esa frágil mujer. Clara le confesó que guardaba copias de las transferencias bancarias en un lugar seguro fuera de la prisión, pero para recuperarlas, necesitaban un aliado externo.
Sin embargo, sus planes se vieron amenazados de inmediato. Andrés, uno de los guardias de seguridad del penal, las observaba desde el final del pasillo con una mirada sospechosa. Andrés estaba en la nómina de Rodrigo, encargado de hacer que la estancia de Elena en prisión fuera lo más corta y trágica posible. Esa misma noche, aprovechando el cambio de turno, Andrés facilitó que Begoña y sus secuaces arrinconaran a Elena y a Clara en la lavandería del centro.
—Aquí se acaban tus quejas, abogada —dijo Begoña, sosteniendo un objeto afilado mientras Andrés cerraba la puerta desde fuera.
”Esa misma noche, aprovechando el cambio de turno, Andrés facilitó que Begoña y sus secuaces arrinconaran a Elena y a Clara en la lavander…