La inspectora que arriesgó su placa para salvar a su hermana de un monstruo
Anteriormente: Cuando Claudia despertó en el hospital tras el brutal ataque de su prometido, pensó que estaba a salvo con su hermana, la inspectora Sara. Pero el peligro real acababa de cruzar la puerta.
La sombra de la traición
Cuando el silencio volvió al pasillo, Sara regresó a la habitación. Tenía los nudillos enrojecidos y la respiración agitada, pero sus ojos reflejaban una profunda preocupación que iba más allá del ataque físico de Marcos. Se apresuró a abrazar a su hermana, tratando de calmar sus temblores.
—Ya pasó, ya lo tienen controlado. Pero esto es mucho más grave de lo que pensábamos, Claudia —dijo Sara en voz baja, asegurándose de que nadie más pudiera escucharla—. Marcos no llegó aquí solo. Alguien dentro del sistema le facilitó tu número de habitación y la clave de acceso de seguridad.
Claudia miró a su hermana con incredulidad. La idea de que Marcos tuviera un cómplice dentro de la propia policía parecía una pesadilla de la que no podía despertar. Antes de que pudiera formular una pregunta, el zumbido de los generadores del hospital cesó abruptamente. Las luces del techo se apagaron, sumiendo la habitación en una penumbra casi total, rota únicamente por el destello rojo de las luces de emergencia que comenzaron a girar en el pasillo.

El teléfono de Sara vibró en su bolsillo. Al mirar la pantalla, un mensaje anónimo heló su sangre: «La inspectora no puede protegerte de todos». En ese mismo instante, la puerta entornada de la habitación se deslizó lentamente. Una silueta alta y familiar se recortó contra la luz de emergencia.
—Vaya, Sara, siempre tan eficiente —dijo una voz grave y pausada—. Es una pena que tu lealtad familiar nuble tu juicio profesional.
Se trataba del comisario Martín, el mentor de Sara y jefe del distrito, el hombre que le había enseñado todo lo que sabía sobre la ley. Martín sostenía una jeringuilla con un líquido transparente en su mano derecha. Claudia ahogó un grito al comprender que el hombre en quien su hermana más confiaba era el verdadero cerebro detrás del desfalco de su empresa y el intento de silenciarla para siempre.
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