La marca de mi pasado me condenó, pero un viejo motero decidió salvarme
Anteriormente: Cuando Helena entró en aquella cafetería de carretera, solo buscaba huir de su destino. Pero el tatuaje de su brazo desató una tormenta que cambiaría su vida para siempre.
La lealtad de la calavera
Mauricio hizo un gesto a sus guardaespaldas para que avanzaran y tomaran a Helena por la fuerza. La joven se encogió detrás de Colt, esperando lo peor. Sin embargo, Colt dio un paso al frente y levantó la voz, dirigiéndose no a Mauricio, sino a Borja y a los moteros de la cafetería que observaban la escena con incertidumbre.
—¡Mirad bien esa marca en su brazo! —gritó Colt, señalando el tatuaje de Helena—. ¡Es la calavera alada de los fundadores! Mauricio os ha hecho creer durante años que su hermano murió en un accidente, pero todos sabemos que fue él quien ordenó el sabotaje. ¡Él traicionó el código! ¿Vais a arrodillaros ante el asesino de vuestro líder o vais a defender a su verdadera heredera?
Las palabras de Colt resonaron en el local como un trueno. Borja miró a Mauricio, luego a la calavera alada en el brazo de Helena, y finalmente a sus propios hombres. La duda en su rostro se transformó rápidamente en una fría determinación. En un giro inesperado, Borja dio un paso al frente, pero esta vez se colocó al lado de Colt, bloqueando el avance de los guardaespaldas de Mauricio. Los demás moteros de la cafetería imitaron su gesto, desenfundando sus armas y apuntando directamente al hombre del traje elegante.

—La calavera manda, Mauricio —dijo Borja con voz ronca—. Y tú no eres más que un traidor. Fuera de nuestro territorio. Ahora.
Superado en número y dándose cuenta de que había perdido el control sobre los hombres que una vez lo temieron, Mauricio retrocedió lentamente con las manos en alto, antes de dar media vuelta y huir bajo la lluvia con sus guardaespaldas. Helena, con lágrimas en los ojos, miró a Colt, dándose cuenta de que finalmente estaba a salvo y que el legado de su padre no era una maldición, sino su salvación.
A veces, los lazos más fuertes no se forjan con la sangre que nos traiciona, sino con la lealtad inquebrantable de aquellos que eligen protegernos en la tormenta.


