La mujer que me mandó a prisión resultó ser mi única salvación
Anteriormente: Jara pensó que lo había perdido todo al ser traicionada por el hombre que amaba, pero en el patio de la cárcel descubrió un secreto que cambiaría su destino para siempre.
El camino hacia la libertad
La revelación de Alicia cambió por completo las reglas del juego. Las dos mujeres, unidas por la traición del mismo hombre, comprendieron que su única oportunidad de sobrevivir era cooperar. Begoña no se detendría; el apagón repentino en el ala de aislamiento confirmó que los cómplices de Hugo dentro de la prisión ya estaban actuando para eliminarlas.
Cuando la pesada puerta de hierro de la celda comenzó a abrirse lentamente en la oscuridad, Jara se preparó para luchar una vez más. Sin embargo, la silueta que apareció no era la de un verdugo, sino la de una funcionaria de prisiones de absoluta confianza de Alicia. Llevaba consigo una orden de traslado urgente firmada por un juez de guardia ajeno a la red de corrupción de Hugo.

—Es el momento, Alicia. El fiscal anticorrupción está esperando fuera de los muros del penal. Tenemos que movernos ya —susurró la funcionaria con urgencia.
En un acto de generosidad suprema, Alicia le entregó la tarjeta de memoria a Jara, empujándola hacia la salida junto a la funcionaria.
—Vete tú primero, Jara. Eres joven y tienes toda una vida por delante. Si salimos juntas, llamaremos demasiado la atención. Entrega esto al fiscal y sálvate —insistió la anciana con una sonrisa llena de paz.
Jara se negó a dejarla atrás en un principio, pero la determinación de Alicia no admitía réplicas. Dos semanas después, gracias a las pruebas presentadas ante la justicia, el imperio de Hugo se derrumbó como un castillo de naipes. Hugo fue arrestado e ingresado en una prisión de máxima seguridad, mientras que Jara y Alicia obtuvieron su exoneración completa y su libertad inmediata.
Al cruzar las puertas del penal como mujeres libres, Jara esperó a Alicia con un fuerte abrazo, prometiéndole que jamás volvería a estar sola. Al final, la traición del hombre en quien confiaban las llevó al abismo, pero fue la fuerza de su inesperada alianza la que les devolvió la vida y la dignidad que les habían robado.


