Venganza · Ficción breve

Una novata humillada en prisión revela su verdadera identidad para salvar su vida

Una novata humillada en prisión revela su verdadera identidad para salvar su vida — Parte 2
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Anteriormente: Cuando Sara entró en la prisión de Cruz del Sur, pensaron que sería una presa fácil. Pero la brutal agresión de la líder del pabellón despertó a un gigante dormido que nadie esperaba.

Un pacto con el diablo

La victoria de Sara en la celda no tardó en atraer la atención equivocada. A la mañana siguiente, fue escoltada por dos guardias armados hasta la oficina de la inspectora Bermúdez, la jefa de seguridad del penal. Bermúdez, conocida por su frialdad y su implacable control, miraba a Sara con una mezcla de curiosidad y desprecio desde detrás de su escritorio de madera noble.

Sobre la mesa descansaba el expediente judicial de Sara, pero junto a él había una carpeta confidencial con el sello de la dirección general. Bermúdez deslizó una fotografía hacia ella. Era la imagen de su exmarido, el hombre que la había incriminado en el millonario fraude fiscal para salvar su propio imperio financiero.

Una novata humillada en prisión revela su verdadera identidad para salvar su vida
—No eres una simple contadora, Sara —dijo Bermúdez con una sonrisa gélida—. Tu exmarido ha pagado una cantidad muy generosa para asegurarse de que tu estancia aquí sea permanente. Y Carla era la encargada de cumplir con ese encargo.

Sara sintió que el suelo volvía a desaparecer bajo sus pies. La traición de su exmarido no conocía límites; incluso detrás de las rejas, él seguía controlando su destino. La inspectora se inclinó hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambas.

—Pero yo no soy una mujer difícil de convencer —continuó Bermúdez—. Sé que tu exmarido oculta una cuenta en Suiza con la mitad del dinero desviado, y tú tienes la clave de acceso. Entrégamela y te garantizo protección absoluta en una celda privada. Si te niegas, esta noche las luces del pabellón tres se apagarán diez minutos antes, y Carla terminará lo que empezó.

El ultimátum de la inspectora no dejaba margen de error. Si entregaba la clave, perdería su única prueba para demostrar su inocencia en el juicio de apelación. Si se negaba, su vida terminaría esa misma noche bajo el amparo de la oscuridad y la complicidad de los guardias corruptos.

Si se negaba, su vida terminaría esa misma noche bajo el amparo de la oscuridad y la complicidad de los guardias corruptos.