Traición · Historia

La reclusa que demostró su inocencia tras sobrevivir al patio más peligroso

La reclusa que demostró su inocencia tras sobrevivir al patio más peligroso — Parte 1
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El desafío en el polvo

El sol de justicia caía sobre el patio de la prisión de Cruz del Sur, calentando el cemento y la tierra hasta hacer el aire casi respirable. Jésica, con el cabello rubio ceniza recogido a toda prisa, ignoraba el sofocante calor concentrándose en el dolor de sus músculos. Apoyando las palmas en la tierra seca, realizaba una serie implacable de flexiones. Cada repetición era un intento de quemar la rabia y la impotencia que la consumían desde que fue encerrada injustamente por un delito que jamás cometió.

De repente, el impacto gélido de un cubo de agua sucia golpeó su espalda, cortándole la respiración. Jésica se tensó, deteniéndose en seco. Detrás de ella, Roxanne, la reclusa más temida y corpulenta del módulo, sostenía el balde vacío con una sonrisa cargada de desprecio.

La reclusa que demostró su inocencia tras sobrevivir al patio más peligroso
Te daré tres movimientos de ventaja. Aguanta los tres y este sitio será tuyo.

Las reclusas que merodeaban por el patio se detuvieron al instante, formando un círculo humano sediento de distracción. Jésica no dudó. Se levantó del suelo con la agilidad de un resorte. Roxanne, confiada en su superioridad física, lanzó un puñetazo salvaje directo a su rostro. Jésica esquivó el golpe con un rápido movimiento de cadera y, aprovechando la guardia abierta de su oponente, conectó un derechazo seco en la mandíbula de Roxanne.

El patio estalló en un clamor unísono. «¡Dale una paliza!», gritaban las reclusas, ansiosas por ver caer a la tirana del patio. Roxanne, enfurecida por la humillación, arremetió de nuevo atrapando a Jésica por los hombros con fuerza bruta. Pero Jésica, manteniendo la mente fría, reaccionó con rapidez: elevó su rodilla derecha con precisión quirúrgica, impactando directamente en el torso de su rival. Roxanne se dobló de dolor y cayó pesadamente sobre la tierra batida, derrotada ante el asombro de todos. Jésica se mantuvo en pie, jadeante, bajo la mirada impasible de la sargento de guardia.

Jésica se mantuvo en pie, jadeante, bajo la mirada impasible de la sargento de guardia.