Venganza · Historia

La traición me llevó tras las rejas, pero allí encontré la fuerza para vengarme

La traición me llevó tras las rejas, pero allí encontré la fuerza para vengarme — Parte 2
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Anteriormente: Clara nunca debió pisar la cárcel de Cruz del Sur, pero la codicia de su propia hermana la condenó. Ahora, rodeada de reclusas peligrosas, debe demostrar que ya no es la misma mujer indefensa.

La verdad tras los barrotes

La adrenalina de la pelea aún corría por las venas de Clara cuando, entrada la noche, el cerrojo de su celda crujió. El guardia que había presenciado el altercado en el comedor, un hombre de mediana edad llamado Javier, le ordenó que lo acompañara en silencio. Lejos de conducirla a las celdas de aislamiento, la llevó hasta una pequeña oficina de registro al final del pasillo, un rincón oscuro donde las cámaras de seguridad no alcanzaban a grabar.

Clara se preparó para recibir un severo castigo disciplinario, pero el guardia cerró la puerta con pestillo y se giró hacia ella con una expresión cargada de gravedad. De su uniforme extrajo un sobre de papel marrón y lo arrojó sobre la mesa de madera.

La traición me llevó tras las rejas, pero allí encontré la fuerza para vengarme
—Tienes coraje, pelirroja. Pero tu fuerza no te servirá de nada si sigues siendo tan ciega —dijo Javier en un susurro áspero.

Con las manos temblorosas, Clara abrió el sobre. Lo que vio dentro le dolió más que cualquier golpe físico. Eran fotografías recientes de su hermana Sofía y de su prometido, Mateo. No lucían demacrados ni preocupados por su encarcelamiento; al contrario, aparecían sonrientes en una lujosa terraza frente al mar en el Caribe, brindando con copas de champán. Al lado de las imágenes, una copia de una transferencia bancaria internacional revelaba el desfalco millonario por el que Clara había asumido la culpa voluntariamente para salvar a su familia.

El guardia dio un paso al frente, revelando el secreto más oscuro de aquella traición.

—Tu hermana nunca cometió un error financiero, Clara. Ella y Mateo planearon todo para incriminarte y quedarse con tu parte de la herencia familiar. Y lo peor es que Marta, la mujer a la que derribaste hoy, ha sido contratada por ellos para asegurar que tu estancia aquí sea definitiva. No quieren que salgas viva para reclamar lo que es tuyo.

El aire pareció desvanecerse de los pulmones de Clara. El dolor de la traición de su propia sangre se transformó rápidamente en una ira fría y calculadora. Ya no era una víctima asustada; ahora conocía el tablero de juego.

Ya no era una víctima asustada; ahora conocía el tablero de juego.