Traición · Historia

La traición que casi le cuesta la vida a Sara en prisión y su impactante verdad

La traición que casi le cuesta la vida a Sara en prisión y su impactante verdad — Parte 1
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El rugido del patio

El sol de mediodía caía implacable sobre el patio de cemento de la prisión de Soto del Real. Rodeadas por muros imponentes coronados con espirales de concertina afilada, decenas de reclusas formaban corrillos, murmurando en voz baja. En el centro del claro, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Sara, una joven de veintiocho años con la mirada templada y el cabello recogido en una coleta, mantenía una postura firme. Frente a ella se alzaba Begoña, una mujer de complexión robusta cuya mera presencia solía intimidar a cualquiera en el módulo.

—¿Te crees muy lista, Sara? —escupió Begoña, con los ojos inyectados en sangre—. Aquí las reglas las pongo yo, y tú has estado hablando de más con la gente equivocada.

La traición que casi le cuesta la vida a Sara en prisión y su impactante verdad

Antes de que Sara pudiera articular palabra, Begoña se lanzó hacia delante con un gruñido gutural, lanzando un puñetazo directo a su rostro. Pero Sara no era una víctima fácil; años de disciplina en artes marciales antes de su injusto encierro le permitieron esquivar el golpe con un movimiento fluido de cabeza, bloqueando el brazo de su oponente con el antebrazo. La furia de Begoña aumentó al verse frustrada. Lanzó un segundo golpe salvaje, un derechazo ascendente que buscaba destrozarle la mandíbula.

Con una agilidad asombrosa, Sara desvió la trayectoria del impacto y, aprovechando la inercia de su rival, contraatacó con un golpe seco y preciso en el plexo solar de Begoña. El impacto hizo que la mujer retrocediera tambaleándose, pero el orgullo herido la empujó a lanzar una patada baja y traicionera. Sara, anticipando el movimiento, dio un paso lateral y propinó una patada giratoria impecable en el costado de Begoña. El sonido del impacto resonó en todo el patio cuando Begoña cayó pesadamente sobre el frío hormigón, derrotada ante la mirada atónita de las demás reclusas.

El sonido del impacto resonó en todo el patio cuando Begoña cayó pesadamente sobre el frío hormigón, derrotada ante la mirada atónita de…