La traición que me llevó a prisión y la verdad que mi enemiga ocultaba
Anteriormente: Sara sobrevivió al infierno de la cárcel enfrentándose a su peor enemiga, pero una inesperada confesión en el patio reveló que la verdadera traición venía de la persona que más amaba.
Una verdad devastadora
Dolores tosía en el suelo, sujetándose el estómago con fuerza. Con un hilo de voz, entrecortado por el dolor físico, susurró algo que hizo que a Sara se le helara la sangre:
¡No fui yo, Sara! ¡Te lo juro por mi vida, yo no quise hacerlo!
Sara se detuvo. El bullicio del patio pareció desvanecerse en un zumbido sordo. Lentamente, regresó sobre sus pasos y se arrodilló frente a su enemiga acérrima. La agarró del cuello de la camiseta gris con una fuerza descomunal, obligándola a mirarla a los ojos.

¿De qué estás hablando, traidora? Fuiste tú quien firmó los desfalcos, tú quien me incriminó ante el juez. ¡Me robaste la vida!
Lágrimas reales, de absoluto pánico, corrieron por las mejillas cubiertas de polvo de Dolores. Su arrogancia se había evaporado por completo.
Fue Javier... tu prometido. Él planeó todo desde el principio. Tenía deudas de juego enormes y descubrió que podías ser el chivo expiatorio perfecto. A mí me amenazó con hacerle daño a mi hijo si no colaboraba. Yo no tenía opción, Sara. Él se quedó con el dinero y me dejó tirada.
El suelo pareció temblar bajo los pies de Sara. Javier, el hombre con el que planeaba casarse, el que le juraba amor eterno mientras ella lloraba en el banquillo de los acusados. Todo había sido un teatro macabro. Dolores continuó, apresurándose antes de que llegaran los guardias:
Intenté chantajearlo para recuperar mi vida, pero él usó sus influencias y me tendió una trampa para encerrarme aquí también. Nos ha destruido a las dos.
Antes de que Sara pudiera procesar la magnitud de la traición, los silbatos de los guardias rasgaron el aire. Varios funcionarios de prisiones las separaron bruscamente, arrojándolas a las celdas de aislamiento por alterar el orden. En la penumbra de su celda, la furia de Sara se transformó en algo mucho más peligroso: un plan de venganza implacable.
”En la penumbra de su celda, la furia de Sara se transformó en algo mucho más peligroso: un plan de venganza implacable.