Traición · Ficción breve

Mi esposo me traicionó en pleno parto y el doctor arriesgó todo por defenderme

Mi esposo me traicionó en pleno parto y el doctor arriesgó todo por defenderme — Parte 2
Imagen del vídeo original

Anteriormente: Cuando Elena llegó al hospital a dar a luz, no esperaba que su esposo apareciera con su amante para arrebatarle a su bebé. Solo un valiente doctor pudo detener la locura en el pasillo.

El caos se trasladó rápidamente a la sala de preparación previa al parto. El doctor Alarcón había ordenado el traslado inmediato de Elena, pero Mateo y Valeria, recuperando la compostura y la soberbia, lograron colarse en la sala antes de que el personal de seguridad pudiera bloquearles el paso. Valeria, con la mejilla enrojecida y el orgullo herido, se mantenía detrás de Mateo, quien extrajo un documento de su maletín de cuero con una sonrisa gélida.

La trampa legal

—Firma esto, Elena —dijo Mateo, arrojando los papeles sobre la camilla—. Es una renuncia voluntaria a la custodia de la niña que está por nacer. Si lo haces por las buenas, te daremos una compensación económica y podrás rehacer tu vida lejos de Valencia. Si te niegas, usaremos los informes psiquiátricos que hemos preparado durante estos meses para declararte mentalmente incapacitada. Pasarás años en un sanatorio y jamás verás a tu hija.

Mi esposo me traicionó en pleno parto y el doctor arriesgó todo por defenderme
No puedes hacerme esto, Mateo... Es nuestra hija, balbuceó Elena entre lágrimas, sintiendo una nueva y devastadora contracción.

Valeria se adelantó, su voz destilando veneno: —Ya no es tuya, querida. Mateo y yo nos encargaremos de criarla. Tú solo eres una incubadora inestable. Firma si te queda algo de dignidad.

El doctor Alarcón, que preparaba los instrumentos médicos, intervino de inmediato, colocándose entre los extorsionadores y la paciente. Mateo lo miró con desprecio y le advirtió que su familia financiaba gran parte de la fundación del hospital, por lo que un solo informe suyo bastaría para dejar al médico en la calle y sin pensión.

Lejos de amedrentarse, el doctor Alarcón sonrió con una serenidad que desconcertó a Mateo. Sacó su teléfono móvil de la bata y marcó un número directo. —Comisario general, habla Ramón Alarcón. Necesito que envíe una patrulla de inmediato a la suite de maternidad. Tenemos un caso flagrante de extorsión, coacción y falsificación de documentos médicos en curso.

Tenemos un caso flagrante de extorsión, coacción y falsificación de documentos médicos en curso.