Mi prometido me encerró para casarse con mi rival, pero la prisión me hizo invencible
Anteriormente: Stella asumió la culpa por el hombre que amaba, solo para ser traicionada. En el patio de la prisión, rodeada de enemigas pagadas para destruirla, descubrirá que su mayor fuerza reside en su sed de justicia.
La tregua de las duchas
La victoria en el patio había sido dulce, pero Stella sabía que en prisión el éxito se paga con sangre. Esa misma noche, el eco de sus pasos resonaba en los pasillos húmedos de las duchas comunes. El vapor del agua caliente apenas permitía ver a unos metros de distancia. De repente, tres sombras bloquearon la salida. De la niebla emergió Beatriz, con el rostro marcado por el combate de la tarde y un objeto metálico afilado brillando en su mano.
«Nadie me humilla y vive para contarlo», siseó Beatriz, acorralando a Stella contra la fría pared de azulejos. «Valeria pagó una fortuna para asegurar que tu estancia aquí fuera permanente. No es nada personal, Stella, solo negocios familiares».A pesar del peligro inminente, Stella no mostró rastro de pánico. Sabía que la violencia no la salvaría esta vez; necesitara usar la verdad como un arma de destrucción masiva. Con la espalda apoyada en la pared, miró fijamente a los ojos de la mujer que sostenía su vida en un hilo.

Sé lo de tu hija, Beatriz. Sé que está gravemente enferma fuera de aquí.
La mención de su hija paralizó a la gigante pelirroja. El arma tembló levemente en su mano. Stella continuó con voz firme y pauses, revelando la investigación que su abogado de confianza había realizado en el exterior. Valeria había prometido financiar el tratamiento médico de la pequeña a cambio del "accidente" de Stella, pero todo era una burda mentira. Las cuentas del hospital seguían acumulando deudas y la salud de la niña empeoraba cada día.
La rabia de Beatriz se transformó en una profunda desesperación. Las lágrimas se mezclaron con el agua de las duchas mientras comprendía que había sido utilizada como un peón desechable. En ese instante, el odio mutuo se convirtió en una alianza inquebrantable nacida del dolor común de dos mujeres traicionadas.
”De la niebla emergió Beatriz, con el rostro marcado por el combate de la tarde y un objeto metálico afilado brillando en su mano.