Protegí a una anciana en prisión y descubrí su oscuro secreto familiar
Anteriormente: Cuando Sara defendió a la indefensa Marta en el patio de la cárcel, no imaginaba que ese simple acto de valentía desenterraría un secreto del pasado que cambiaría sus vidas para siempre.
Secretos bajo llave
Tras el violento altercado en el patio, el castigo no se hizo esperar. Sara pasó tres interminables días en la celda de aislamiento, rodeada por la oscuridad y el eco de sus propios pensamientos. Sabía que defender a Marta la había convertido en el objetivo principal de la banda de Beatriz, pero no lograba comprender la intensidad de aquel odio irracional. Cuando finalmente fue devuelta al módulo común, buscó desesperadamente a la anciana reclusa.
La encontró en un rincón apartado de la biblioteca, temblando de miedo. Al ver a Sara, las lágrimas rodaron por las arrugadas mejillas de Marta. «No debiste protegerme, Sara. Ahora tú también estás condenada», susurró con voz quebrada por la angustia. Sara la tomó de las manos, exigiéndole respuestas. Fue entonces cuando Marta confesó una verdad que cambiaría el rumbo de sus vidas.

—Hace veinte años, yo trabajaba para la organización que destruyó a tu familia —confesó Marta, con la mirada baja—. El padre de Beatriz era el líder. Yo testifiqué en su contra para salvarme, pero antes de que lo detuvieran, él escondió una fortuna que pertenecía a tus padres. Beatriz cree que yo tengo la clave para encontrarla, pero la verdad es que solo tú puedes acceder a ella.
Antes de que Sara pudiera procesar la impactante revelación, la pesada puerta de la biblioteca se cerró de golpe con un cerrojo metálico. Dos secuaces de Beatriz bloquearon la salida con armas de fabricación casera. Para horror de Sara, detrás de ellas apareció don Julián, el corrupto jefe de seguridad de la prisión, sosteniendo su arma reglamentaria y apuntándoles con una sonrisa fría. La traición estaba consumada; el hombre encargado de protegerlas las había vendido por una parte del botín.
”La traición estaba consumada; el hombre encargado de protegerlas las había vendido por una parte del botín.