Traición · Ficción breve

El secreto oculto en alta mar que destruyó mi compromiso en un segundo

El secreto oculto en alta mar que destruyó mi compromiso en un segundo — Parte 2
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Anteriormente: Un día de fiesta en un lujoso yate por la costa de Ibiza se convierte en una pesadilla cuando una broma revela la traición más dolorosa de todas.

La revelación que rompió mi mundo

Mientras Andrés salía a la superficie jadeando y escupiendo agua salada, me volví hacia Samanta dispuesta a gritarle. Pero la expresión de mi amiga me detuvo en seco. Estaba pálida, temblando de rabia, y en su mano sostenía el teléfono móvil de Andrés, que él había dejado olvidado sobre la mesa del sofá.

Míralo, Aitana. Míralo y dime si ese miserable merece un segundo más de tu vida.

Con el corazón en la garganta, tomé el dispositivo. La pantalla mostraba una conversación de mensajería instantánea abierta. Al leer los mensajes, sentí como si el suelo se abriera bajo mis pies. Eran mensajes de amor y complicidad, citas secretas y planes de futuro. Pero lo peor no era la traición en sí, sino con quién era. La otra persona era mi propia hermana menor, Valeria.

El secreto oculto en alta mar que destruyó mi compromiso en un segundo

Andrés no solo me estaba engañando con ella, sino que juntos habían planeado vaciar la cuenta de ahorros que mi padre nos había regalado para la boda. Ya habían transferido la mitad del dinero a una cuenta en el extranjero.

En ese instante, mi propio teléfono comenzó a sonar de forma insistente. Era mi madre, cuya voz rota por el llanto me heló la sangre.

¡Aitana, vuelve a casa por favor! Tu padre ha descubierto lo que hizo Valeria con los ahorros de la familia... Le ha dado un ataque al corazón y estamos esperando la ambulancia.

La desesperación se apoderó de mí. Miré hacia el mar, donde Andrés intentaba desesperadamente subir por la escalerilla del yate, suplicando perdón con una voz patética. Pero el amor que sentía por él se había evaporado, transformándose en un profundo desprecio. Samanta se interpuso en su camino, impidiéndole subir a bordo mientras el capitán, por orden mía, encendía los motores para poner rumbo directo al puerto, dejando a mi ex prometido flotando en la miseria de sus propios actos.

Samanta se interpuso en su camino, impidiéndole subir a bordo mientras el capitán, por orden mía, encendía los motores para poner rumbo d…