Aquellos motoristas que me acorralaron en la tormenta terminaron salvándome de mi propio pasado
Anteriormente: Clara huía de un matrimonio forzado bajo la fría lluvia. Cuando un grupo de duros motoristas la acorraló en un parking solitario, pensó que todo había terminado, pero su pesadilla apenas comenzaba.
El coche de Mateo, un sedán negro de vidrios tintados, entró en el aparcamiento derrapando sobre el asfalto mojado. Se detuvo a escasos metros de las motocicletas. Mateo bajó del vehículo con el rostro desencajado por la furia, empuñando una barra de metal. Sus ojos inyectados en sangre se fijaron en Clara. Detrás de él, dos de sus guardaespaldas se bajaron del coche con las manos apoyadas sospechosamente bajo sus chaquetas.
Secretos desenterrados bajo la lluvia
—¡Apártense de ella si no quieren acabar en el hospital! —gritó Mateo, apuntando con la barra de metal hacia Álex—. Esa mujer viene conmigo. Es mi prometida y tenemos asuntos pendientes.

Clara dio un paso atrás, sintiendo que las fuerzas la abandonaban. Pero, para su sorpresa, ninguno de los motoristas se movió. Al contrario, se alinearon formando una barrera humana entre ella y el hombre que tanto temía. Álex se bajó lentamente de su moto, mostrando una tranquilidad asombrosa ante la amenaza.
"No creo que vaya a ninguna parte contigo, Mateo", replicó Álex con una sonrisa gélida. "Tu juego se ha acabado. Sabemos exactamente lo que le hiciste a Julián, el padre de Clara."
Al escuchar el nombre de su padre, a Clara se le dio un vuelco el corazón. Álex metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta de cuero marrón y extrajo un antiguo reloj de oro con las iniciales de su padre grabadas. Mateo palideció al verlo, dando un paso atrás instintivamente.
—¿De dónde has sacado eso? —tartamudeó Mateo, perdiendo la seguridad que mostraba segundos antes.
—Julián era mi hermano de ruta —reveló Álex, con los ojos encendidos de determinación—. Y antes de que provocaras su 'accidente' para quedarte con su empresa, me confió todas las pruebas de tus estafas. Llevamos años buscándote, Mateo. Y hoy, Clara nos ha traído directamente hacia ti.
”Y hoy, Clara nos ha traído directamente hacia ti.